El Día sin Carro en Bogotá fue la excusa perfecta para que un grupo de vehículos eléctricos —un carro, una van y 12 motos— salieran a las calles de Bogotá. Los automotores, sin hacer ruido, llamaron la atención sobre un tema cada vez más fundamental en la agenda política del Distrito y el país: la implementación de vehículos amigables con el medio ambiente.
En la jornada del año pasado hubo una disminución del 37% en emisiones de dióxido de carbono y hasta el cierre de esta edición la Secretaría de Ambiente proyectaba una disminución del 40% para este año.
Bogotá, sin embargo, no tiene un programa eficaz para disminuir la contaminación vehicular, de acuerdo con José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional.
“No existe una política pública para la sostenibilidad del transporte público —afirma Rojas—, existen vacíos normativos sobre la calidad de la gasolina que se debe utilizar (…) y no existe una estrategia liderada por el alcalde que desestimule el auto particular y estimule otros modos de transporte más limpio”.
Cristal Otálora, portavoz de Codensa y quien lideró la caravana de autos eléctricos, asegura que para que el uso de automotores de este tipo, que no generan emisiones de gases, se vuelva masivo y asequible hace falta una mayor concertación entre las empresas productoras y el Gobierno.
Otálora, además, dice que en 10 años sería posible que estos autos circularan por las ciudades. Mientras tanto, hoy cerca de 1’500.000 vehículos, casi todos ellos a base de combustible fósil, volverán a recorrer las calles de Bogotá.