La noticia creó revuelo en la comunidad médica, que aguardaba el día cuando el viagra para mujeres saliera al mercado y se convirtiera en una alternativa para quienes han perdido el deseo sexual debido a factores fisiológicos como desórdenes hormonales e infecciones, o traumas emocionales.
El laboratorio alemán inició dos investigaciones centradas en analizar el efecto que tenía en las mujeres una droga llamada flibanserina, la cual se usaba como antidepresivo, pero descubrimientos posteriores indicaban que sus compuestos podrían combatir la disminución del deseo sexual.
Confiados en el poder de la flibanserina, los investigadores de Boehringer Ingelheim comenzaron el diseño del llamado viagra rosa. Sin embargo, su trabajo ha estado lleno de obstáculos debido al escepticismo de la Federación de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés), que acaba de negarles nuevamente el permiso para desarrollar y comercializar este medicamento.
Andreas Barner, presidente de la junta de directores de Boehringer, anunció que ante las dudas que ha manifestado esta entidad con respecto a la seguridad y eficacia del producto que están desarrollando, decidieron desistir de la investigación y abandonar la idea de crear un viagra para mujeres.