Algo no anda bien para que un 40,5% de los adolescentes que viven en un pequeño municipio como Chía, aledaño a Bogotá, presenten síntomas de ansiedad y depresión como lo demostró un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de la Sabana y cuyos resultados se publicaron en la Revista de Salud Pública.
El grupo de trabajo, encabezado por Fanny del Carmen Ospina de la U. de la Sabana, aplicó pruebas psicológicas a 538 jóvenes escolarizados entre los 10 y 17 años. De ellos, el 37% mostró síntomas de ansiedad mientras un 11% mostró síntomas de depresión.
“La prevalencia de síntomas depresivos encontrada en éste estudio fue similar a varios estudios realizados en Colombia”, explicaron los autores señalando que a nivel global la frecuencia de enfermedad mental en la población infantil oscila entre 10 y 20%. Es decir, que las cifras en Colombia prácticamente duplicaron las mediciones internacionales.
“Esta diferencia se podría explicar porque al aplicar las escalas se detecta los individuos con síntomas que podrían ser circunstanciales por una situación de estrés transitoria y no necesariamente corresponder a un trastorno”, aclararon los autores.
La recomendación de los investigadores es que maestros, padres de familia y médicos deben sospechar estas condiciones en los adolescentes e intentar detectarlas de manera temprana para que reciban una atención oportuna, implementado medidas de educación a padres, maestros y orientadores.
“El futuro de la salud de nuestras comunidades no depende sólo de nuestra capacidad de enfrentar las enfermedades agudas, sino, sobre todo, de las respuestas que podamos implementar ante los desafíos de un mundo cambiante; y la irrupción de las enfermedades crónicas, en especial las que afectan el comportamiento, la salud mental y la calidad de vida de nuestros niños”, concluyó Fanny del Carmen y su equipo.