Se pudo comprobar de manera prácticamente irrefutable la vinculación de los gobiernos de Venezuela y Ecuador con el grupo guerrillero, pero además se obtuvo un completo mapa de la situación estratégica de las Farc, tras seis años de ofensiva militar. Pocas veces en una confrontación militar se logra dar semejante golpe al adversario.
Tras la validación por parte de la Interpol de la integridad de la información y de la cadena de custodia, el reto para el Gobierno colombiano es enorme. Se debe plantear y ejecutar una compleja pero a la vez sutil estrategia militar, política y diplomática para tratar de aislar aun más a las Farc, evitar que los dos países vecinos sigan funcionando como zonas de distensión de facto y reconstruir las maltrechas relaciones bilaterales.
Se necesita consolidar también el apoyo de la comunidad internacional, en particular de los Estados Unidos (que probablemente va a calificar al régimen de Hugo Chávez como patrocinador del terrorismo), la Union Europea, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Igualmente importante es incrementar la presencia militar colombiana en las zonas fronterizas, para neutralizar esta nueva retaguardia de las Farc.
Sin el apoyo de la comunidad internacional y con los mandatarios de nuestros países hermanos apoyando a las Farc, será mucho mas difícil ponerle fin al conflicto armado en nuestro país.