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Anatomía de una historia

Un grupo de investigadores, liderados por el médico Emilio Quevedo, reconstruyen cinco siglos de la práctica médica en Colombia. El 6 de octubre lanzan el segundo tomo de la obra.

30 de septiembre de 2009 - 05:57 p. m.
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La última imagen que aparece en el tomo II de la Historia de la Medicina en Colombia es un cuadro del pintor colombiano Enrique Grau en el que se recrea la práctica de una cesárea en el siglo XIX. A la izquierda, sobre una mesa, se observa una botella de licor. El médico Emilio Quevedo dice, en tono de broma, que entre los doctores de la época existía la costumbre de tener a mano dos botellas de aguardiente, una para anestesiar a la paciente emborrachándola y otra para el médico.

Sobre una mesa que bien podría ser el comedor, una joven mujer, que vivió en Medellín hacia el año 1844, espera a que el doctor José Ignacio Quevedo, impávido, de saco y levita, con un cuchillo de casa, realice la operación. Tres ayudantes sostienen a la futura madre.

El célebre pintor Enrique Grau se basó en crónicas de la época para ejecutar a finales de los años 50 este lienzo. Se trató de un encargo que le hizo el International Museum of Surgical Science, en Chicago. “Ignacio Quevedo, quien aparece en el cuadro sosteniendo al bebé, es mi tatarabuelo”, comenta el doctor Emilio Quevedo, director general del Grupo de Historia de la Medicina y de la Salud que desde el año 2005 trabaja intensamente en reconstruir cinco siglos de la práctica médica en Colombia.

En el tomo II, que se lanza la próxima semana, se han recopilado los momentos más cruciales de la medicina criolla desde 1792 hasta 1865; desde la catastrófica epidemia de viruela en el Nuevo Reino, hasta la conformación de la primera Escuela de Medicina, que se convertiría en el antecedente inmediato de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional.

El cuadro de Grau es uno de los cientos de grabados, retratos, dibujos y páginas de libros antiguos que ilustran y van dando forma a un relato fácil que, en palabras de sus creadores, conforma, más que una historia de la medicina colombiana, una historia de Colombia vista desde la medicina. “Es un orgullo para mí y mi equipo de trabajo escribir un testimonio de esta magnitud”, afirma Emilio Quevedo.

Ciencia e investigación

La idea de escribir una historia de la medicina llevaba más de 10 años fraguándose. Era un deseo engavetado de Francisco José Barberi, presidente de Tecnoquímicas y descendiente de una destacada estirpe de médicos colombianos. Barberi encontró en el Grupo de Historia de la Medicina, los cómplices ideales. En principio se pensó en un solo libro, pero para finales de 2005 se optó por publicar cinco tomos. Se decidió entregar uno por cada año.

“Quien tenga la oportunidad de hojear el libro se encontrará con fascinantes historias de personajes, como la de Antonio Vargas Reyes (1816-1872), quien pasa de la absoluta miseria a convertirse en un hombre brillante que fue denominado como el Hipócrates colombiano. Él fue uno de los que, luego de un viaje por Francia, ayudó a reformar la medicina en el país”, comenta el historiador Néstor Miranda, quien estuvo a cargo de la coordinación del segundo tomo.

Relatos de pestes y enfermedades endémicas y epidémicas, el horror de la lepra, y el espanto del cólera, atraviesan las páginas de esta larga historia. Las guerras de Independencia y la aparición de las primeras vacunas son sólo algunos de los puntos que trata De la medicina ilustrada a la medicina anatomoclínica, título con que fue bautizado este segundo tomo.

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