Con pruebas como testimonios, huellas digitales, diez retratos hablados, las imágenes capturadas por las cámaras de la zona donde ocurrió el atentado, Policía, Fiscalía e inteligencia militar están manos a la obra intentando armar el rompecabezas del ataque contra el exministro Fernando Londoño, ocurrido el pasado martes en la mañana en el norte de Bogotá. El Gobierno ha ofrecido una recompensa de hasta $500 millones por información valiosa que permita la captura de los responsables.
Hasta la fecha, las autoridades siguen sin tener certezas sobre quién maquinó y ejecutó el crimen. No obstante, éstas han dado a saber lo que están haciendo para lograrlo. Ayer tuvo lugar en Bogotá un consejo extraordinario de seguridad, en el que se determinó que las agencias de inteligencia e investigación de la Fuerza Pública, en coordinación con la Fiscalía, empezaran a trabajar divididas en tres grupos especiales. En primer lugar, se llevará a cabo una misión conjunta que permita identificar y judicializar a los responsables de los explosivos que se encontraron en un carro en el sur de Bogotá, horas antes del atentado contra Londoño.
En ese automóvil se hallaron más de 130 barras de indugel y dos kilos de metralla que, de no ser desactivados, hubieran afectado la estación de la Policía Metropolitana de Bogotá. Por este hecho se capturaron a dos hombres: Marco Tulio Ochoa y Jesús Antonio Monroy, a quienes la Fiscalía les imputó ayer los cargos de terrorismo, concierto para delinquir, falsedad marcaria y fabricación, transporte y porte ilegal de armas. En audiencia, Jesús Monroy aceptó el último delito y además se conoció que había pertenecido al frente séptimo de las Farc, pero trascendió que se había desmovilizado. En su casa se hallaron 10 granadas artesanales, 160 gramos de pentonita y 10 metros de control detonante.
El segundo grupo de investigación tiene la misión de esclarecer el atentado del que fue víctima el exministro del Interior durante el gobierno Uribe, Fernando Londoño Hoyos, quien se encuentra en recuperación. El alto exfuncionario, aseguró Andrés Villamizar, director del Programa de Protección, era uno de los más amenazados, tenía un robusto esquema de seguridad y no resultó muerto en el ataque prácticamente porque no era su día. A raíz de este suceso Protección y la Policía están revisando todos los esquemas de seguridad del país. Sobre todo, se está estudiando la modalidad que se ‘estrenó’ con esta aleve agresión: las bombas lapa (ver infografía).
El miércoles, a mediodía, Noticias RCN divulgó las imágenes de las cámaras de la zona donde ocurrió el atentado. En ellas se ve a un hombre en bata blanca que camina con pausa hacia el semáforo donde paró la caravana del exministro Londoño. Segundos después, cámaras de otras calles capturaron la imagen del mismo hombre corriendo a mil. Caracol Noticias habló con el taxista a quien el terrorista habría intentado convencer de que lo transportara, y según su testimonio se trataba de un hombre que iba lastimado en una mano, tenía también heridas en la cara, y era de tez negra. En este último aspecto coincide con la descripción de otros testigos cuyos relatos sirvieron para elaborar retratos hablados.
Por último, al tercer grupo especial de trabajo se le designó la tarea de examinar las amenazas que han recibido otras figuras públicas como el alcalde Gustavo Petro, contra quien las amenazas han aumentado en los últimos días al punto de que su esquema de seguridad tuvo que ser reforzado. Se analizarán las intimidaciones contra la exsenadora Piedad Córdoba, quien señaló que tanto ella como otros dirigentes de Colombianos y Colombianas por la Paz —entre ellos el representante Iván Cepeda y Gloria Cuartas— están en la mira de los violentos.
Córdoba relacionó estas amenazas con el atentado contra Londoño, pero el Gobierno no tiene evidencias que sugieran lo mismo.