Con signos de cansancio en su rostro, bien vestido con una camisa blanca y jeans, un corte de pelo al estilo militar y una sonrisa casi permanente en sus labios, Marcos Baquero —el concejal de San José del Guaviare secuestrado por las Farc el 28 de junio de 2009— se reencontró el miércoles, hacia las 5:00 de la tarde, con su esposa, Olga Lucía Tao; sus dos hijos Hansel y Emanuel; su papá, Cristóbal, y cerca de 35 familiares provenientes de diferentes partes del país en el aeropuerto Vanguardia de Villavicencio. Un fuerte abrazo con su familia fue el gesto con el que el concejal dio por terminado el peor capítulo de su vida.
Se cumplió así la primera de las cinco liberaciones anunciadas por las Farc para esta semana, dejando en el ambiente la esperanza de que más temprano que tarde todos los plagiados que hoy están en poder de ese grupo subversivo volverán a su hogares. Baquero fue sometido anoche a varios chequeos médicos en la misma capital del Meta y sólo hasta hoy estará regresando a San José del Guaviare, donde todo está listo para una multitudinaria celebración y una misa de agradecimiento por su retorno sano y salvo.
“Vamos a hacer una campaña donde se les exija a las Farc que liberen a los que están retenidos. Es duro y triste saber que hay personas en la selva, de las cuales las familias no tienen noticias. Siento una alegría inmensa de ver a mis hijos y a mi esposa. Estuvimos caminando bastante (…). Siempre estuve solo y lo más difícil es no tener con quién dialogar. Hay que acabar con el secuestro, esto es muy duro para el país, hay muchas familias que están sufriendo esto (…) la doctora Piedad ha manifestado que probablemente en junio va a haber otras liberaciones, ojalá y se den”, fueron las palabras de Baquero ante los medios de comunicación, después del encuentro con su familia.
En sus manos trajo un pequeño tigrillo que le regaló a su hijo mayor, Hansen, y afirmó que el animal fue “mi compañero de cautiverio, con él hablaba, yo estuve muy triste allá y él fue mi compañía (…). Siempre se corre peligro en esos lugares, porque en las horas de la noche pasaban los aviones y nos sacaban de donde estábamos a caminar”.
Aunque el proceso terminó con un balance satisfactorio, la ansiedad por el resultado de la entrega de Baquero se extendió por cerca de nueve horas. A las 10:00 de la mañana, ya en manos de la comisión humanitaria y desde algún lugar de las selvas del Meta, el concejal tuvo una breve comunicación con los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto: “Mis primeras palabras son para mi familia y mi esposa, que la amo mucho. Gracias a Dios ya estamos saliendo”, les dijo.
Luego se conoció que los helicópteros Cougar de las Fuerzas Militares brasileñas sólo partieron de regreso a las 4:00 de la tarde y que los guerrilleros le habían hecho un homenaje a la exsenadora Piedad Córdoba, en desagravio por la destitución de la Procuraduría, y habrían ofrecido un almuerzo a la comitiva.
Tanto Córdoba como los demás delegados de Colombianos y Colombianas por la Paz presentes en la misión se abstuvieron de dar declaraciones, respetando el acuerdo de confidencialidad con el Gobierno. Al cierre de esta edición se esperaba un pronunciamiento de Eduardo Pizarro, delegado de la Casa de Nariño para el proceso de liberación.
Quienes sí se pronunciaron fueron las Naciones Unidas y la Iglesia católica. Bruno Moro, representante de la ONU en Colombia, resaltó la determinación de las Farc de poner en libertad a Baquero y otros cuatro plagiados: “Es muy positivo, creo que se sigue adelantando hacia la superación del problema de todos los que están secuestrados. Es importante eliminar esta práctica, absolutamente reprobable no sólo en Colombia, sino en el mundo”, manifestó.
A su vez, la Iglesia expresó que las liberaciones no son la puerta a un proceso de paz, sino una manera de reivindicar la figura de Piedad Córdoba. “Es bueno aclararlo, estas liberaciones las planearon las Farc como una reivindicación a Piedad Córdoba y por lo tanto la protagonista es ella. El Gobierno muy amablemente cedió a que Córdoba mantuviera ese protagonismo, en este momento no se está haciendo un proceso de paz ni mucho menos”, declaró monseñor Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal, quien agregó que cuando haya un verdadero proceso de paz, la Iglesia católica estará como facilitadora.