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Bocados locales

La Bodega de Abasto, un asadero de pollos con ambiente y preocupación por lo orgánico.

02 de marzo de 2012 - 05:00 p. m.
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Orgánico, natural y local son las premisas a las que le apuestan en la Bodega de Abasto, una hermana del restaurante Abasto en Usaquén.

Cerca, a tres minutos caminando y adentrándose en el barrio Sagrado Corazón, se encuentra este local de espacios amplios y techos altos, de cocina abierta y ambiente acogedor.

El plato principal es pollo de campo asado. Así de sencillo, el celebrado asadero colombiano, popular en los pueblos y extendido por todas las ciudades colombianas, tiene esta nueva versión en la Bodega de Abasto. La particularidad es que son pollos criados en una finca de La Calera, de ocho semanas de vida, cuidadosamente alimentados con productos locales, como sorgo, maíz y soya, sin químicos de por medio para que engorden. Las papas que los acompañan son orgánicas y se hacen en el mismo asador, con el sabor especial que les da la grasa del pollo. Quienes no gustan de la carne blanca tienen la opción de pedir roastbeef, y para quienes tuvieron una larga noche siempre está el reconfortante caldo de papa, que queda delicioso con un poco de chile serrano cultivado en Tolima.

Los panes son otro de los atractivos del lugar, y le hacen honor a la labor artesanal: amasados a mano con harinas de centeno, sarraceno y quinua, hechos en molinos pequeños y horneados en piso de piedra.

En las alacenas, donde están los distintos productos a la venta, la idea es mostrar ingredientes que normalmente se compran importados, pero que pocos saben que existen en su versión local. Es el caso de la pimienta negra del Putumayo, el ajonjolí negro del Tolima, la sal marina de La Guajira o los diferentes tipos de mieles, de flores de eucalipto y de roble o multiflora, que vienen desde Pacho, Cundinamarca, o de la quebrada La Vieja, en Bogotá. Benjamín Villegas y Luz Beatriz Vélez son los chefs y dueños del lugar que se propusieron encontrar pequeños proveedores para resaltar los productos colombianos.

Como entradas pueden pedirse las bruschetas, unos montaditos de pan acompañados de trucha ahumada artesanal o de queso paipa con tomates confitados. Villegas hace énfasis en este queso, uno de los pocos maduros colombianos que existen en el mercado, pero que, a su manera de ver, ha ido desapareciendo y es reemplazado por quesos industriales y más comerciales. Por otra parte, el café que sirven viene de una pequeña finca cercana a Pereira y, aunque no han empezado a darle color en la tostadora que tienen en el restaurante, pronto lo implementarán para garantizar más frescura. Para acompañarlo, nada mejor que una torta de almojábana o una cuajada fresca con melado.

Son sabores colombianos servidos en una bonita vajilla de peltre, dentro de un espacio en el que cuelgan racimos de plátanos y flores secas, y lleno de canastas con vegetales frescos que al final logran evocar los aires de un mercado.

Calle 120A Nº 3A-05, Usaquén. Tel.: 620 5262. Abierto sábados y domingos. También al desayuno.

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