¿Qué es lo que más estresa a los habitantes de Bogotá? La respuesta es contundente: el tiempo que gastan desplazándose por la ciudad. Este fue el resultado de un estudio realizado por la Universidad Manuela Beltrán en dos etapas: una primera encuesta hecha a 472 personas en marzo pasado y otra elaborada en noviembre a 582.
Aunque en ambas ocasiones “el tiempo de desplazamiento” obtuvo un primer puesto indiscutible, quedó al descubierto que hoy los ciudadanos de la capital son menos tolerantes con las aglomeraciones, las obras y el estado de las calles, y con la inseguridad (ver gráfico).
“Hay muchos estudios que miden los factores internos que estresan a las personas —explica Paulo Daniel Acero, sicólogo de la U. Manuela Beltrán—, pero nosotros queríamos averiguar cuáles eran los factores externos que incidían en el estado de ánimo de los ciudadanos”. Agrega que se guiaron por experiencias similares, conocidas como “ciudades estresantes”, realizadas en México e Inglaterra.
El estudio encontró que los factores de estrés provocan efectos diferentes en hombres y mujeres. Mientras en ellas han aumentado los dolores de cabeza (34% lo afirma, frente al 19,7% de los hombres), en ellos se ha disparado la sensación de agresividad (22,5% en comparación con el 17% de las mujeres). “La agresividad es una respuesta natural al estrés. Si no se decanta es muy fácil explotar frente a una situación así”, dice Acero.
Más hallazgos: las personas entre los 20 y 40 años son las más estresadas; quienes rondan los 20 años son quienes han experimentado más dolores de cabeza, y los jóvenes entre 20 y 30 años se sienten impotentes y apáticos frente a los problema de la ciudad. Esta última conclusión tiene una consecuencia grave, según Acero: “Una ciudad con ciudadanos apáticos se demora más en resolver sus problemas, porque predomina una actitud individualista; no hay solidaridad, ni sentido de pertenencia, y eso hace que el desarrollo sea más lento”.
¿Qué hacer en este escenario? “Hay dos acciones para emprender —explica Acero—: una, institucional, que requiere llamar la atención del gobierno de la ciudad para que cree espacios lúdicos y de relajación, que saquen a sus ciudadanos del estrés. Y segundo, a nivel personal, las personas deben generar espacios para expresar lo que las incomoda. Además, hay que tener en cuenta que el estrés está muy relacionado con la acumulación de energías, por eso el deporte y las actividades de esparcimiento son una buena terapia”.