Visiblemente demacrados, con gruesas cadenas y candados al cuello, y en un corto mensaje en el que la mayoría le mandó saludos a sus seres queridos, se revelaron las pruebas de supervivencia de seis policías y cuatro militares que llevan en poder de las Farc más de una década. El video les fue presentado a las familias en horas de la mañana de este lunes en el Comando del Ejército por el comandante de la institución castrense, general Óscar González, y por el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León.
Los altos oficiales en tono vehemente denunciaron ante la comunidad internacional los tratos crueles y degradantes que “los terroristas de las Farc inflingen a los secuestrados”, al tiempo que exigieron la liberación incondicional de todos los uniformados en cautiverio. Uno de los familiares, al conocer la crudeza de las imágenes y el estado deplorable en que se encontraba su ser querido, se desmayó en el Comando del Ejército y tuvo que ser auxiliado por personal de esa institución. Para evitar suspicacias, Padilla de León manifestó que el video suministrado a los medios de comunicación es “exactamente original al incautado”.
En los mensajes de los secuestrados, la mayoría plagiados en las tomas de Miraflores (Guaviare, tres de agosto de 1998), Mitú (Vaupés, primero de noviembre de 1998) y El Billar (Caquetá, 11 de julio de 1999), los uniformados les mandan un mensaje de esperanza a sus familiares, agradecen a los medios de comunicación radiales por darles aliento para enfrentar la espesura de la selva y se refieren con particular aprecio a Marleny Orjuela, directora de Asfamipaz, a algunos de los ex secuestrados liberados y a la senadora liberal Piedad Córdoba.
El testimonio del sargento viceprimero Luis Alfredo Moreno fue quizás uno de los más emotivos porque, dijo, tiene una ilusión en el corazón y es la de gritar, como diría Juanes, “que chimba la libertad”. Por su parte, el intendente Carlos José Duarte le pidió a su familia que, pese a su ausencia prolongada, “traten de vivir lo mejor posible”. Asimismo, Jorge Romero recordó las valientes palabras del ex gobernador del Meta, Alan Jara, de las que dijo allanan el camino para que todos los militares recobren su libertad muy pronto. Y agregó: “Al doctor De la Fuente, teniendo en cuenta que mi madre está enferma, para ver si es posible que se le haga llegar algún dinero para que la atiendan”.
El subintendente Jorge Trujillo imploró: “A mi madre, decirle que la quiero mucho y pedirle que no me llorare cuando envíe sus mensajes”. El sargento Luis Arturo Arcia agradeció todas las voces solidarias con los olvidados que día a día se pudren en la selva. “A todos los llevo en el corazón”. El subintendente Wilson Rojas fue más práctico y le pidió al director de la Policía, general Óscar Naranjo, que autorizara el 20% de su sueldo a su hija, el 30% a su mamá y el 50% restante como fondo de ahorros para tener cuando por fin se haga realidad su esquiva libertad. El sargento José Libardo Forero le recordó a su esposa un disco de amor que le dedicó alguna vez y añadió: “Necesitamos salir lo más rápido posible. Estamos enfermos”. Pero a renglón seguido dijo súbitamente: “Por favor no vendan la casa, con ella tengo muchos proyectos”.
Los conmovedores mensajes fueron incautados en un video que un emisario de la guerrilla de las Farc traía el sábado rumbo a Bogotá. Según trascendió, en horas de la tarde de ese día, agentes de inteligencia del Ejército, en coordinación con unidades del CTI de la Fiscalía, interceptaron un vehículo en la vía que de Villavicencio conduce a Bogotá en el que se movilizaba Ramiro Valbuena Ospina, delegado por el frente 44 de las Farc para entregar las pruebas de vida de los 10 uniformados. Tras su detención, le fue incautada una USB que contenía el material fílmico, pero sólo después de ocho horas los agentes pudieron acceder a esa información.
Entre tanto, Valbuena Ospina era interrogado sobre su pertenencia al grupo insurgente y a quién debía entregarle la USB en Bogotá. Tal parece que el emisario estaba comisionado para darles estos videos a dos cabecillas urbanos de la guerrilla en Bogotá, encargados inicialmente de evaluar su contenido y hacérselos llegar a los familiares. El Espectador estableció con fuentes de inteligencia militar que la información que permitió la captura de Valbuena y la incautación de las pruebas de supervivencia la habría dado un infiltrado del Ejército en las filas subversivas.
El material fílmico, que fue grabado el 12 de abril de este año, fue enviado desde los Llanos del Yarí, sur del país, y desde hace un mes unidades especiales de inteligencia del Ejército estaban al tanto de la maniobra de la guerrilla y sólo esperaban que su emisario apareciera en escena. No obstante, aunque en la cúpula de las Fuerzas Militares se asegura a pie juntillas que la captura del presunto integrante de las Farc se hizo con todas las de la ley, una jueza de garantías en el complejo judicial de Paloquemao en Bogotá determinó que se habían violado unos protocolos judiciales y dejó en libertad a Valbuena Ospina en la tarde del lunes.