Durante los últimos nueve meses la organización no gubernamental Corpovisionarios, dirigida por el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, ha implementado una metodología educativa innovadora que ha dado como resultado la creación de originales proyectos, como el cuaderno Pica Pica Calidad, el Espanta-problemas y las acciones de relajación, que pretenden mejorar la calidad educativa. La iniciativa tiene felices a los alumnos y maestros. A los primeros porque ya no ven el proceso de aprendizaje como una obligación, y a los segundos debido a que las clases se han tornado más agradables y productivas.
El proyecto, que es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, busca poner en marcha una metodología en la que un grupo de representantes del sector educativo, llamados adalides, sea el que se encargue de analizar las necesidades de la institución y ejecute propuestas para solucionarlas, siempre enfocadas en lograr una mejor calidad educativa para los alumnos.
El grupo de adalides, explica Mockus, debe estar conformado por representantes de las facultades de educación, las organizaciones no gubernamentales interesadas en la materia, los profesores, los alumnos y los padres.
Durante la primera etapa de esta iniciativa, cuyos resultados se presentaron ayer en la Biblioteca Virgilio Barco, el grupo de adalides, después de trabajar durante cuatro meses, creó tres proyectos para que fueran ejecutados en los grados primero y segundo de primaria de dos colegios de la localidad de Suba, en Bogotá, y uno de Santa Catalina Pinula, en Guatemala.
El primero de ellos es el cuaderno Pica Pica Calidad, una libreta en la que los alumnos tienen la posibilidad de expresar noticias positivas sobre sus propios avances o los de sus compañeros, dejando de lado la idea de que la escritura debe estar relacionada con los apuntes o las tareas. “Es un medio de comunicación entre niños y maestros en el que se expresan los progresos de cada uno de los miembros de la clase y que gusta mucho a los niños porque tiene unos stickers que pueden distribuir entre sus compañeros, en vez de que sea el profesor quien pone los íconos entre los alumnos”, comenta Mockus.
También se puso a prueba el proyecto del Espanta-problemas, un espantapájaros en el que los alumnos pueden escribir las dificultades que han tenido en su año escolar. A continuación, la maestra recoge esas inquietudes y las responde de forma escrita, logrando así que “la escritura se convierta en un espacio de sinceridad”, en palabras del director de Corpovisionarios.
Por último, los alumnos y profesores tienen la posibilidad de suspender las clases cuando ya están inquietos y desconcentrados, para ejecutar las acciones de relajación en las que los niños se acuestan, cierran los ojos y, mientras oyen la voz de su profesora, realizan ejercicios de respiración.
Los tres proyectos propuestos por los adalides han tenido una buena acogida por parte de los alumnos, pues aquellos que tenían problemas de conducta o de escritura han mejorado notablemente. Para Mockus, esta iniciativa demuestra que la calidad educativa de los colegios no se limita a los resultados que los estudiantes obtienen en las pruebas de Estado, sino que debe medirse de acuerdo a si las instituciones son capaces de formar seres humanos integrales que busquen solucionar los problemas a partir de la cooperación.
Gracias al éxito que ha tenido la metodología de los adalides, Corpovisionarios quiere perfeccionarla e implementarla en otros colegios, de tal forma que se puedan crear nuevos proyectos que mejoren la calidad educativa en el país.