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Colombianos las prefieren menos femeninas

Los hombres que viven en países más saludables prefieren a las mujeres con caras más femeninas, en comparación con hombres que viven en peores condiciones de salud.

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Es más probable que una mujer de ojos alargados, labios bien delineados y facciones muy finas le quite el aliento a un japonés al verla pasar por una calle de Tokio, pero no a un colombiano o a un nigeriano. La percepción que tenemos de la belleza está íntimamente ligada a la cultura, pero también, como lo señala un nuevo estudio, a “las condiciones de salud del lugar en el que viven las personas”.

Para demostrar que es así, un equipo de investigadores encabezado por Urszula M. Marcinkowska, de la Universidad de Turku, en Finlandia, manipuló 20 fotografías de mujeres de raza caucásica para hacerlas lucir más o menos femeninas.

Después de este procedimiento pidieron a un grupo de hombres de 28 países que eligieran cuál de las mujeres en las fotografías les parecía más atractiva.

La conclusión más interesante del trabajo fue que todos los voluntarios se sintieron mas atraídos por los rostros femeninos, pero la fuerza de esa preferencia variaba según los países. En países como Nepal, Nigeria y Colombia, los voluntarios se inclinaron por este tipo de rostros muchas menos veces que sus pares de Japón, Suecia y Australia.

¿A qué se debe esa diferencia? Partiendo de la tesis demostrada en muchos otros estudios —que la belleza y la salud están profundamente ligadas—, los investigadores decidieron comparar la preferencia de los hombres por los rostros femeninos con el Índice Nacional de Salud de cada país. El resultado fue muy interesante. Como lo muestra el gráfico, hay una clara tendencia que sugiere que cuanto más saludable es un país, más fuerte es la preferencia por las caras femeninas.

Sin atreverse a sacar conclusiones tajantes para explicar este fenómeno, Marcinkowska y su grupo especularon que la razón para dar cuenta de esta diferencia es que en ambientes menos saludables los hombres tienden a preferir rostros menos femeninos, ya que podrían indicar mejores habilidades de supervivencia.

Otra de las hipótesis en juego es que los niveles de testosterona en hombres de países con problemas de salud sean menores a los de países en mejores condiciones. Esto por razones ambientales y la exposición a sustancias que alteran los mecanismos hormonales. El resultado de un menor nivel de testosterona, una hormona que determina gran parte de las características masculinas, inclinaría a los más saludables a sentir preferencia por las mujeres de rasgos más delicados.

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