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Comienza era Montealegre

Es uno de los abogados con más trayectoria. Ibaguereño, de 55 años, logró el consenso de la Corte Suprema de Justicia con 16 votos.

22 de marzo de 2012 - 11:17 p. m.
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Fue una elección ‘express’. A la Corte Suprema apenas le bastaron tres horas largas de discusión para lograr una mayoría de 16 votos, en 11 rondas, a favor de Eduardo Montealegre. No se trató el tema de su polémica asesoría a la intervenida EPS Saludcoop. Siempre punteó en todas las rondas por encima de los 11 votos. María Luisa Mesa alcanzó a tener 13 y Mónica de Greiff 12, pero hasta ahí les llegó el impulso. El recorrido como penalista de este ibaguereño, que concentró su discurso en torno a la urgencia de ampliar la protección de los derechos humanos, fue esencial para su elección. “La Corte cumplió, y rápido”, resaltó un magistrado.

En diálogo con Noticias Caracol, Montealegre ponderó la gestión de Viviane Morales, que calificó como “excelente”, dijo sentirse muy honrado por la elección, sostuvo que el Consejo de Estado deberá resolver hasta cuándo debe ir su periodo y agregó que se declarará impedido para conocer del caso Saludcoop. De nuevo un externadista llega como cabeza de la Fiscalía. Aunque algunos magistrados de la Sala Penal guardan distancia sobre la anunciada independencia de Montealegre, la mayoría le dio su voto de confianza para impulsar casos trascendentales que aún siguen muy crudos. Verdaderas ‘papas calientes’ le esperan. Y más de un caso sensible en el que le tocará apartarse.

En los mentideros judiciales se afirma que busca sacudirse del padrinazgo que siempre le han endilgado de Jaime Bernal; y mucho más de la sombra uribista que algunos críticos le reprochan. Más allá de esas voces disonantes, Montealegre es un jurista con todas las calidades, que empieza un largo derrotero por los vericuetos de la Fiscalía. Él ya dio puntadas sobre la ampliación de su período. ¿Será un fiscal de 16 meses o de cuatro años?

El ibaguereño, el académico, el penalista

“Tengo grabadas en mi memoria dos imágenes: a los 7 años, de la mano de mi padre, en el Conservatorio de Música del Tolima, escuchando a Carlos Lleras Restrepo en campaña electoral en 1965; y en la catedral de Ibagué, un domingo en que conocí personalmente al expresidente Darío Echandía”. Fueron recuerdos como ésos los que definieron el camino trazado por Eduardo Montealegre, el nuevo fiscal general. Un hombre rodeado de libros, curtido en expedientes y cuyas oficinas siempre están ambientadas por portarretratos de sus tres hijos y su tercera esposa.

Este ibaguereño de 55 años se formó bajo el paradigma de su padre Argilio, quien siempre ejerció como abogado y nunca tuvo título, pero acertó en los estrados judiciales, en la cosecha cafetera y en la política. De él aprendió a trasegar entre los arbustos de caturra en su finca de Frías, a negociar con caña en el valle de Armero, a ejercer el debate en el foro judicial, o el discurso de la política liberal de su agobiado departamento. Como sus hermanos, uno médico de la Universidad de Manizales y la otra bacterióloga de la Javeriana, dejó Ibagué y se matriculó en la Universidad Externado, que hace casi tres décadas le dio el título de abogado.

Sus jornadas ven el fin a medianoche, tras casi 18 horas de trabajo. No fuma ni bebe. Es aficionado del fútbol brasileño, pero sufre cada año con su Deportes Tolima. Dice que se extasía con la música cubana, que difícilmente llora y que nunca le falta en casa un paquete de achiras. En 1990 abrió oficina con su profesor y amigo Jaime Bernal Cuéllar, quien siete años más tarde empezó a ejercer como procurador general. Montealegre, además de haber escrito libros y litigado con él, fue su mano derecha en el Ministerio Público como viceprocurador.

Su récord académico es impecable. Se graduó del Externado con un promedio por encima de 4,2. Fue becario de la Fundación Humboldt en Alemania entre 1992 y 1994. Ha liderado cátedras universitarias, publicaciones en revistas y libros extranjeros, conferencias y prólogos en Colombia y Europa. Califica la Constitución del 91 como la obra jurídica más importante de nuestra historia republicana, aunque ésta casi fue modificada sustancialmente en 2003, luego de que el gobierno Uribe presentara un referendo y que él, como magistrado ponente, tuvo que revisar en desarrollo del control de constitucionalidad.

En el holocausto del Palacio de Justicia perdió a varios amigos y maestros. Pero fue en la Viceprocuraduría que entendió aún más el laberinto de la justicia colombiana. Y así la describió: “La hipertrofia legislativa que tornó inestable la aplicación de tantas normas, la indescifrable cantidad de códigos y recetas judiciales, la avalancha de reformas que homologan nuestra legislación penal con El proceso de Kafka”, le confesó una vez a El Espectador.

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El fiscal en Twitter

– ¿Te gusta la designación de Eduardo Montealegre como nuevo fiscal general?

@ danielsoto696 ¿Un amigo de Uribe en la Fiscalía? Qué pasará con las investigaciones por corrupción, sobre todo en la salud. ¡Mala decisión!

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@ mundo_lopezc No. Él es un fiscal de bolsillo impuesto por @AlvaroUribeVel a @JuanManSantos para que absuelva a los corruptos de su gobierno.


@ monik_soto ¡De la terna es el mejor! ¡Buena elección!


@ WaltherRamirezB ¡NO! Para mí que sea uno de los pocos penalistas no es suficiente. ¡Lo prefiero independiente!

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@ Bibipin No. Me preocupa el caso Saludcoop en sus manos.


@ MBM_23 Me gustaría que se le diera la oportunidad a una mujer.


@ JoseRincon1857 Claro que sí es un gran penalista.


@ferno2008 Sí, de los tres candidatos era el que reunía mayores condiciones.


@maorubio444 Un hombre como él no tiene los pantalones que Morales tenía… ¡Ahora sí nos putiamos!


@ MTGtrans ¡Colombia tiene un gran fiscal!

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