La fecha se quedó grabada en su memoria para toda la vida: 27 de junio de 2008. Ese día, Lucero Vargas descubrió, al practicarse un autoexamen de seno, que tenía una diminuta masa y que el pezón se había retraído ligeramente.
Luego de examinarla, su ginecólogo le ordenó una ecografía para aclarar el diagnóstico. “Tiene cáncer”, le dijo sin contemplaciones el radiólogo que leyó la prueba. Lucero sintió que el mundo se derrumbaba sobre ella. Con apenas 35 años, madre soltera de un niño de siete años, no estaba preparada para una noticia como esa.
Quince días después de la primera quimioterapia, sus cejas, pestañas, y todo el pelo del cuerpo comenzó a caerse. Notó cómo algunos conocidos y amigos se alejaban. También su novio. Vendrían dos quimioterapias más antes de la cirugía, una mastectomía total con reconstrucción.
Mientras se prepara para un segundo y último ciclo de quimioterapia y toma fuerzas para soportar el malestar que provocan 25 sesiones de radioterapia, Lucero ha descubierto que tener cáncer no es necesariamente sinónimo de tristeza y depresión.
“En este proceso de tener cáncer, además de los medicamentos es la actitud positiva lo que ayuda a superarlo. Se trata de llevar la vida lo más normal posible”, dice Lucero.
Hace dos meses se enteró por un anuncio de prensa que existía un programa para enseñar a las mujeres con cáncer a maquillarse: “Luzca bien, siéntase mejor”. Sin advertirlo, aquellas reuniones con un grupo de mujeres, todas con cáncer, de diferentes edades y estratos socioeconómicos, se convertirían en un soporte.
Luzca bien
Mónica Zambrano es el alma detrás de este programa de responsabilidad social. Como administradora de empresas su tarea en la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) consistía en promover la agremiación de la industria cosmética.
Al enterarse que desde hace 19 años funcionaba en 23 países un programa para mejorar la autoestima de las mujeres con cáncer a través de lecciones de maquillaje, Mónica decidió tomar un curso en Argentina. Al regresar a Colombia, convenció a 14 empresas nacionales y extranjeras, todas de productos cosméticos, para que se sumaran a la iniciativa aportando los kids para las pacientes.
“Ha sido una bola de nieve. Pensábamos atender 100 mujeres este año, pero ya nos acercamos a las 200 y hay cerca de 490 inscritas esperando su turno”, comenta Mónica, quien se ha dejado absorber por la tarea de enseñar a estas mujeres a ponerle buena cara al mal tiempo.
Tan sólo unos minutos después de comenzar el taller en el que les indica cómo simular que tienen pestañas y cejas, cómo aprovechar las pañoletas para agregar alegría a su rostro, y cómo esconder los efectos de los tratamientos en la piel, el semblante de las mujeres cambia radicalmente.
“Al llegar al taller la mayoría viene con una actitud negativa, pero todas salen de aquí con una sonrisa”, dice Mónica.
Para más información: 3268500 ext 2218 en Bogotá.