Como unas corporaciones de papel y poco operantes son consideradas las comisiones de Paz del Senado y la Cámara de Representantes. Pero ahora, con el anuncio del presidente Juan Manuel Santos de iniciar “conversaciones exploratorias” con las Farc, en busca de la posibilidad de comenzar un proceso que ponga fin al conflicto armado, quieren ser también protagonistas con puesto propio en la mesa de negociación que, según las versiones extraoficiales, sería instalada el próximo 5 de octubre en Oslo (Noruega).
“Nosotros somos elegidos como representantes del pueblo. Por eso debemos estar en las conversaciones por la paz”, dijo José Francisco Herrera, senador de Cambio Radical, al término de una reunión realizada el miércoles entre los miembros de dichas comisiones, en la que además se definió como una de las prioridades del Legislativo —de cara a la eventual negociación— lograr que las víctimas tengan voz y se les respete el derecho a la verdad, la reparación y a la no repetición.
“La posibilidad del fin del conflicto tiene que recoger la priorización a favor de las víctimas”, manifestó el presidente del Congreso, senador Roy Barreras, recordando de paso que el denominado Marco Legal para la Paz contempla temas cruciales como la conformación de la comisión de la verdad, la reglamentación de las formas alternativas de aplicación de la justicia y de la suspensión de la pena, e incluso la posibilidad de la vocería política de quienes se desmovilicen, un tema que sigue generando posiciones encontradas.
Pero además, Joaquín Camelo, copresidente de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, le pidió al presidente Juan Manuel Santos volver a la figura del comisionado de Paz, ausente desde la última etapa del anterior gobierno. “Hay que oficializar un vocero auténtico, no solamente hacia las guerrillas sino también hacia el conflicto social que vive el país. Y en eso consideramos pertinente que se reactive esa figura tan importante, lo que seguramente redundaría en un diálogo más amplio”, señaló.
Otro de los temas que trataron las comisiones fue el de la necesidad de sacar adelante una ley de desarrollo agrario integral, el primer punto de la agenda que —según los rumores— ya acordaron Gobierno y guerrilla. Para Barreras se trata de un instrumento fundamental para derrotar la pobreza. “Es una buena oportunidad para ampliarla en su dimensión. Combatir la pobreza también es resolver el tema de la tierra. La agenda social del Gobierno tiene que avanzar con o sin diálogos de paz”.
Ahora, la reunión de las comisiones de Paz de Senado y Cámara dio pie también para escuchar voces críticas contra miembros del Gobierno. Como la de la representante Ángela Robledo, del Partido Verde, quien cuestionó las declaraciones del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en el sentido de que las Fuerzas Militares seguirán combatiendo a los grupos armados pese a los acercamientos anunciados. “Yo le pregunto al ministro: ¿cómo va a contribuir desde su cartera a esa esperanza de paz? Parece más un ministro de Uribe que de Santos. Él debe ser un gestor de la paz”, indagó.
Por cierto, aunque no lo dijeron abiertamente, los congresistas sí quieren dejarle en claro al Gobierno que las decisiones que se tomen en torno al tema de la paz sean respetadas. De hecho, se sabe de la molestia en algunos sectores por lo que consideran ha sido el mensaje de la Casa de Nariño: “Que quien no esté con la paz no está en la Unidad Nacional”.
¿Acuerdo listo?
RCN Radio reveló este miércoles la totalidad de los puntos del supuesto acuerdo alcanzado entre el Gobierno y las Farc. De acuerdo con lo indicado por el medio, el documento habla de seis temas: política de desarrollo agrario integral, participación en política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas (narcotráfico), víctimas y reparación e implementación, verificación y refrendación.
Según RCN, el documento se titula “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” y establece que “existe la decisión mutua de poner fin al conflicto como condición esencial para la construcción de la paz estable y duradera”.
En el mismo se establece que “en las sesiones de la mesa participarán hasta 10 personas por delegación, de las cuales hasta cinco serán plenipotenciarios y llevarán la vocería respectiva”. Asimismo habla de la colaboración internacional, mencionando la presencia de los gobiernos de Cuba y Noruega como garantes y los gobiernos de Venezuela y Chile como acompañantes.