A pesar de ser uno de los más destacados centros de civilización del mundo moderno tal como lo conocemos, la Eurozona ha venido enfrentado una difícil situación financiera que tiene la capacidad de repercutir negativamente en todos los rincones del planeta.
En un inicio se hablaba de un grupo de países al que jocosamente se les refería como los P.I.G.S, palabra que ingles significa cerdos, y que se asociaba por sus nombres en ingles a Portugal, Italia, Grecia y España. Estos países a pesar de ser miembros de la Unión Europea, compartir fronteras y el Euro como unidad monetaria, se distanciaban abruptamente del buen estado financiero de muchos de sus vecinos como Francia o Alemania.
Recientemente la crisis ha tocado fondo y sus repercusiones inmediatas se han podido apreciar con más claridad en Grecia y en Italia, países que desde siempre han posado como cuna de la civilización y la humanidad. En el caso griego, las múltiples protestas de la población civil, el declive constante de su economía, la incertidumbre del incumplimiento financiero respecto a las obligaciones más básicas del estado Griego, y la innegable necesidad de un ayuda multimillonaria por parte de otros miembros de la comunidad europea en aras de sobrellevar su crisis han tenido como resultado el cambio de gobierno que lleve a puerto seguro a este país mediterráneo.
Mas allá del rédito político que este tipo de crisis financieras puedan representar en el ámbito interno de Grecia y el resto de Europa para sectores de la oposición que responsabilizan a las administraciones de turnos de la terrible situación financiera, obteniendo en la frustración popular la vía mas expedita para hacerse con el poder, la reciente realidad parece indicar que aún en los países más desarrollados se pagan altos costos por la elección de mandatarios que adolecen de las capacidades técnicas y profesionales para dirigir correctamente los destinos de un pueblo.
En este contexto, Lucas Papademos, se posesionó como nuevo Primer Ministro de Grecia y asumió al frente de un gobierno interino de coalición que se concentrará en aplicar duras reformas, ajustes financieros, reducción del exceso de gasto público y deberá asegurarse de que el país no caiga en una catastrófica mora de pagos.
En el caso italiano el varias veces primer ministro y hombre fuerte, Silvio Berlusconni, ha anunciado ya su dimisión en aras de contribuir a la estabilización financiera Italiana y evitar cono en el escenario Griego una profundización de las difíciles condiciones económicas que afronta la península mediterránea. En el caso Griego, Papademos asume esta responsabilidad histórica como exvicepresidente del Banco Central Europeo y amplio conocedor en temas financieros de la Comunidad Europea, en Italia el tres veces Primer Ministro, será reemplazado por el ex comisionado europeo Mario Monti, un respetado economista y académico.
Son varias las conclusiones que pueden barajarse del reciente contexto económico en Europa, donde se destaca sin dudas la prevalencia de tecnócratas frente a políticos populares tradicionales, quienes se encentran preparados profesionalmente para asumir los grandes retos que la dirigencia nacional requiere, y que provienen en muchos casos de un teatro de operaciones ajenos a la política, donde sus nombres no son relacionados con votos ciudadanos sino con el reconocimiento a su trayectoria profesional en sus ramas de especialidad.
Así mismo, el concepto mismo de Unión Europea tal como está planteadoafronta serias críticas y muy probablemente sea sometido a revisiones futuras en aras de garantizar estándares financieros equivalentes entre sus miembros. Resulta pertinente recordar que entre los países que presenta mayor estabilidad y fortaleza económica en la región se destacan a Inglaterra y Suiza, quienes paradójicamente no hacen de la Unión Europea, el primero separado geográficamente del Continente, y ambos prefirieron mantener sus monedas nacionales ante la unificación de la zona frente al Euro.
Podríamos estar ante el inicio de un fraccionamiento de la Unión Europea, donde solo los fuertes se asocien y donde las prevalencias de la seguridad financiera de los países vuelva a tomar una trascendencia de bienestar individual y no de grupo como inicialmente fue planteada.
Por: Janiel David Melamed Visbal. M.A Gobierno, Seguridad Nacional y Contraterrorismo.