Los índices, aunque generalmente tienden a concentrarse en sectores marginales, también se presentan en familias con poder adquisitivo, que pueden consumir variedad de alimentos . La razón radica en que comer es algo diferente a alimentarse, y lograr que estas dos acciones se unan de forma exitosa, a veces resulta difícil para los padres de familia. De hecho, según datos de la última Encuesta Nacional de Salud y Demografía, los menores afectados por retardo en el crecimiento —otro de los males desencadenados por la desnutrición— alcanzan el 19% en las áreas rurales y el 11% en la zonas urbanas. Algo paradójico, si se tiene en cuenta que el común de la gente asocia el campo con riqueza alimentaria.
Así que el asunto pasa al terreno de la nutrición: ¿qué se les debe dar de comer los niños para mantenerlos bien alimentados?
La nutricionista Mayda López, vinculada con la Fundación Nutrir, una organización dedicada a combatir la desnutrición en Bogotá, asegura que la responsabilidad de la alimentación de los niños es algo que los padres de familia deben asumir desde su nacimiento.
Después de la lactancia, cuando los dientes de los niños comienzan a abrirse paso entre las encías —explica López—, es recomendable que el alimento que se da a los bebés sea preparado naturalmente dentro de una dieta balanceada que incluya porciones moderadas de comidas ricas en hierro (hígado, carnes rojas, legumbres), frutas y verduras, harinas y cereales, y mínimo un componente lácteo al día, ya sea queso, yogurt o leche.
Con las sugerencias de la nutricionista, los padres pueden mantener a sus hijos saludables, contribuir a su crecimiento y a desnutrir las cifras de mala alimentación.