Si usted es de aquellas personas que va al gimnasio entre tres y cuatro veces por semana, que a veces le gusta salir a trotar en un parque y que no descuida hacer abdominales diariamente, pero inexplicablemente no logra bajar de peso a pesar de las extenuantes jornadas de actividad física, en las que suda como un caballo, es hora de que cambie su forma de entrenar.
En una reciente investigación de la Queensland University of Technology, en Australia, publicada en la Revista Británica de Medicina del Deporte, se trató de dar respuesta a este fenómeno que ha puesto a temblar a la industrial del fitness. Durante 12 semanas fueron supervisadas 58 personas obesas para evaluar si con las jornadas de ejercicio bajaban de peso, a pesar de que sus dietas no fueron reestructuradas. Casi la mitad de los participantes no consiguió perder los kilos que esperaban sus entrenadores.
Paralelamente, científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) reclutaron varios grupos de voluntarios: algunos deportistas delgados, pero fuertes; personas sedentarias, pero delgadas, y otras sedentarias y obesas. La protagonista fue una habitación llamada calorímetro, en donde se miden las calorías que una persona quema. Cada grupo pasó 24 horas en una caminadora, luego 24 horas en el calorímetro y posteriormente otras 24 en una bicicleta estática.
Los investigadores descubrieron que ninguna de las personas experimentó un fenómeno conocido como afterburn, es decir, cuando el metabolismo, después del ejercicio, sigue eliminando grasa. En el reporte de estos dos experimentos, los científicos explicaron que en una jornada promedio de ejercicio pueden quemarse entre 200 y 300 calorías. Sin embargo, una buena cantidad de éstas se recupera rápidamente al tomar una bebida energética.
“No es que el ejercicio no queme grasa, sino que reemplazamos las calorías”, quedó consignado en las conclusiones de ambos informes. Además de la extendida creencia de que una hora de ejercicio justifica una buena comilona, pues se sobreestiman las calorías que se pueden perder, muchas personas fuerzan excesivamente su cuerpo debido a la ansiedad que sienten por adelgazar.
El fisiólogo José López Chicharro, de la Universidad Complutense de Madrid, se refirió sobre el tema en un artículo del diario El País de España: “Si nuestro objetivo es perder grasa, debemos trabajar más tiempo cada día y con una intensidad moderada. Así seremos más resistentes y, con el tiempo, nuestro cuerpo usará la grasa como fuente de energía”.
Lo importante no es la cantidad de horas en el gimnasio; la forma ideal para perder peso y moldear la figura es combinar la actividad física con una dieta saludable: incluir todos los grupos de alimentos, tomar bastante agua, reducir el consumo de grasas y hacer entre tres y cinco comidas pequeñas al día.
Pesa electrónica para aprender a comer
El Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) desarrolló una balanza electrónica que ayuda a las personas con sobrepeso a comer menos y de manera más lenta. Una herramienta ideal para adquirir hábitos alimenticios saludables.
Esta máquina, bautizada Mandometer, funciona colocando los alimentos sobre ella y luego ingiriéndolos. Durante este proceso el dispositivo le indica a la persona la velocidad con la que come y cuál sería el tiempo ideal de acuerdo con su edad y contextura física.