En esta última navegación que se realiza en el marco del Referendo por el Agua (antes de entregar las firmas requeridas a la Registraduría para que la propuesta ciudadana a favor del agua y de la vida desemboque en el deseado mar azul), veinte fluvionautas estamos preparados para embarcamos por las recias aguas del río Meta.
Representantes del Comité Nacional en Defensa del Agua y de la Vida, sindicalistas, delegados internacionales de Uruguay e Inglaterra, docentes, periodistas, investigadores, organizaciones no gubernamentales y personas del común, un privilegiado grupo de activistas, fueron recibidos en Villavicencio por un grupo de periodistas quienes, micrófono en mano, abordaron a los foráneos.
En horas de la tarde, los anfitriones del Comité Territorial dispusieron hasta el más mínimo detalle para que el Auditorio de Cofrem recogiera a más de un centenar de personas contagiadas de la fiebre azul del referendo. Navegamos en la palabra, en las enseñanzas compartidas y en las quejas reiteradas de los villavicenses que no pueden ocultar su malestar por el deficiente servicio de agua.
La que reciben vía acueducto tan solo sirve para lavar ropa y asearse, entre quince y cuarenta mil pesos mensuales oscilan las facturas. El agua del consumo la deben comprar en pimpinas de cinco litros a dos mil quinientos cada una y que para una familia de tres miembros alcanza no más de tres días. Son familias de bajos recursos que deben destinar buena parte de sus mínimos ingresos en pagar las tarifas de agua. El calor se pega a la piel como una estampa.
La capital de la Orinoquia cuenta con cincuenta y ocho acueductos comunitarios que abastecen a setenta y cuatro mil personas; estas artesanales plantas deben tecnificarse, según lo exige el gobierno, para no seguir ofreciendo agua cruda a sus afiliados. "Nosotros no podemos dar cuenta de miles y miles de pesos, nuestras cuentas son pequeñas pero eficientes, le damos cobertura al ciento por ciento de los asociados, nunca desconectamos a nadie y las tarifas son mínimas…pagando usted dos mil pesos ¿cómo pretende el gobierno que nos tecnifiquemos?" -le preguntó al auditorio Thomas Ciouderis representante de la Asociación de Acueductos Comunitarios.
La discusión fue enriquecedora, una cantidad de jóvenes con memorias USB en mano le pedían a la encargada de la secretaría que les grabara las presentaciones de los expositores.
De esta manera terminó el primer día de navegación referido al Foro que nos sumergió en las aguas del conocimiento hasta convertirnos en gotas de igual tormenta. Mañana partiremos temprano, la cita es a las siete y media en Puerto López en donde Catena Manoa, nuestra embarcación acomodada desde hace varios días en las aguas del río Meta espera, a los navegantes del Referendo.
Mañana era el día indicado. Cada cual debía ocupar su puesto. El motorista en el yate, el ayudante junto al motor. El escribiente con pluma en mano. El mapa dispuesto. Se acercaba la hora.