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Diario del Meta V

La Primavera es el segundo municipio en importancia del Vichada. Al cabo de cuatro días de navegación arribamos al lugar con mayores comodidades hasta ahora encontradas por parte de las y los tripulantes del Catena Manoa, el yate en el que diecisiete personas de diversas nacionalidades, profesiones, saberes y pensares venimos promoviendo el Referendo por el Agua.

16 de agosto de 2008 - 05:23 p. m.
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El pueblo tiene catorce mil habitantes, calles amplias con separadores. Una bomba de gasolina; salas de internet con aire acondicionado. Heladería; panaderías; billares con mesas nuevas y relucientes en donde se ofrecen cervezas de varias marcas; micro mercados de amplio surtido. Colegios cómodos. La Primavera es un lugar estratégico, intermedio entre Puerto Carreño y Puerto López, basta verlo para saber que está diseñado a futuro…y no de manera gratuita:  
 
“Hablamos de la selva de Macabén conformada por miles de hectáreas de bosque, buena parte de las cuales corresponden a territorios indígenas en donde se extrae madera por toneladas de forma ilegal. En general la extracción de materias primas constituye el renglón fuerte de la economía. En esa medida La Primavera es un punto importante en el marco de proyectos como el IIRSA, que busca canalizar el Meta para darle salida por el Orinoco y hacia el Atlántico al interior del país”, dice Enrique Galán, miembro de la Fundación Mata de Monte y uno de los tripulantes.
 
“Los grandes emporios económicos y muchos congresistas, de manera soterrada, están apoderándose del territorio y despojando a los nativos de la región con el cuento del desarrollo que se lo pintan en las ciudades o en los campamentos petroleros, entonces salen tras esa quimera dejando abandonado los campos que compran a muy bajo precio. Pareciera que la planificación de La Primavera se ha hecho con mucho esmero, pero cuando se profundiza en la problemática del municipio encontramos que allí no hay alcantarillado sanitario, ni abastecimiento de agua potable”, anotó Humberto Polo directivo del Sindicato del Acueducto de Bogotá, SINTRAEMSDES, miembro a su vez de la tripulación.
 
Los réditos del desarrollo que nos pintan y en el que nos tienen inmersos no llega a las ciudades y se soporta en detrimento de una riqueza invaluable, que hemos testimoniado en estos días de navegación. Y no solo la natural, también la social manifiesta en una enorme variedad cultural.

Al otro día partimos muy madrugados hasta Caño Mochuelo, la casa de ocho pueblos diferentes indígenas (tres de los cuales están en vía de extinción) cuyo territorio está en disputa por parte actores armados y bajo la mira de enormes intereses económicos. Al margen derecho del río pretenden plantar seis millones de hectáreas que detendrán el paso de las semi-nómadas poblaciones indígenas.

Hacia las cinco de la tarde arribamos a Puerto Carreño, nos preparábamos para el Foro Internacional del día siguiente.

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