Al tiempo que la tensión entre los gobiernos de Colombia y Venezuela crecía tras las denuncias sobre la presencia de cabecillas de las Farc y el Eln en territorio del país vecino —negadas por el presidente Hugo Chávez, quien llamó a consultas a su embajador en Bogotá—, el país político dividía opiniones en torno a si fue o no un error el hecho de haber puesto el tema una vez más sobre la mesa, en momentos en que el presidente electo, Juan Manuel Santos, había dado señales hacia el restablecimiento de las ya maltrechas relaciones binacionales.
De cualquier manera, el consenso general apunta a la necesidad de buscar caminos de entendimiento con los vecinos, postura que sin duda lidera el mismo Santos, quien si bien el jueves pasado se abstuvo de comentar lo denunciado por el ministro de Defensa, Gabriel Silva, reafirmó que su objetivo será buscar la normalización de las relaciones con Venezuela y Ecuador, “siempre y cuando haya respeto y podamos buscar un entendimiento en pro de intereses comunes (…) Tenemos un gran desafío y soy optimista que podemos lograrlo”.
Este viernes, el presidente Álvaro Uribe se reunió por espacio de una hora con los altos mandos militares con el fin de analizar la situación, sin que se haya producido un pronunciamiento oficial. A su vez, ex mandatarios, ex cancilleres, congresistas del uribismo y la oposición y analistas políticos planteaban interrogantes sobre la actitud del Gobierno y unificaban criterios sobre la búsqueda de caminos de diálogo.
“Es dudoso y preocupante que el Gobierno colombiano tenga desde hace seis años pruebas y evidencias de la presencia de guerrilleros en territorio venezolano y sólo las divulgue a dos semanas de terminar el mandato de Uribe, sin haber consultado el tema con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores”, opinó el ex presidente Andrés Pastrana en diálogo con Caracol Radio, reconociendo que Uribe es Presidente hasta las 3:00 de la tarde del 7 de agosto y hasta ese día puede tomar decisiones.
Pero el ex mandatario conservador planteó nuevos interrogantes frente a este episodio en las relaciones Colombia-Venezuela, que bien se pueden resumir así: ¿Por qué en el actual proceso de empalme que se lleva entre los gobiernos entrante y saliente no se le informó a Santos de esta situación, más aún cuando el ministro Gabriel Silva es cuota suya? ¿Si Santos fue Ministro de Defensa y el Gobierno habla de pruebas de presencia guerrillera en Venezuela desde 2004, no es lógico pensar que ya sabía de la situación?
Para el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo es claro que este no era el momento de salir a hacer las denuncias. “No era oportuno (…) uno diría que se le están atravesando al nuevo gobierno (…) Estas revelaciones complican un proceso en el que el nuevo gobierno estaba avanzando y había instrucciones explícitas del Presidente electo a su nueva canciller, María Ángela Holguín, incluso, para invitar a su posesión a los mandatarios de Ecuador y Venezuela”, señaló.
Precisamente, a finales de la semana pasada se anunció que Juan Manuel Santos haría una gira por algunos países latinoamericanos, a partir del próximo 22 de julio, y que aunque en la agenda no estaban esos dos países vecinos, a ellos iría la canciller designada. Hoy la expectativa tiene que ver con si se sigue o no con dichas visitas.
“Las relaciones entre Colombia y Venezuela no pueden manejarse sin institucionalidad diplomática. No funcionan diferentes organismos binacionales y no hay diálogo entre los cancilleres. Esto lo que refleja es la necesidad de restablecer la confianza. Ese es el tiempo que hay que darles al presidente Santos y a la doctora Holguín”, opinó el ex canciller Guillermo Fernández de Soto.
La precaria situación económica que se vive hoy en la zona de frontera con Venezuela, con protestas de por medio (ver nota anexa), representa también un termómetro para medir hasta qué punto la postura denunciante del gobierno Uribe es bien vista. Y no faltaron las voces pesimistas que vislumbran en el horizonte vientos de guerra. “Ya estamos en el peor escenario, que es que rompamos relaciones. Algo peor es una guerra armada, que no la veo inminente. Lo que está haciendo Uribe es reiterando una crítica, pero Santos, a su llegada, puede perfectamente restablecer un diálogo y las relaciones”, opinó el analista Juan Manuel Charry.