Los funcionarios dijeron el jueves que la opción escogida por el gobierno es la de disparar un misil desde un buque de la armada, y derribar el satélite antes de que ingrese en la atmósfera terrestre.
.Los informantes hablaron a condición de mantener sus nombres en el anonimato porque las opciones no serán analizadas de manera pública de inmediato.
El satélite, que ya no funciona, está en una órbita deteriorada y se espera que caiga en la Tierra en la primera semana de marzo. Las fuentes dijeron que la Armada probablemente lo derribe antes de esa fecha, utilizando un misil especial modificado para esa tarea.
No fue posible conseguir de inmediato otra información sobre el misil. Pero la decisión involucra a varias agencias del gobierno, entre ellas la Agencia de Seguridad Nacional, el Departamento de Defensa Interna, y el Departamento de Estado.
Derribar un satélite es un asunto delicado debido a la controversia surgida tras las pruebas anti-satélites de China del año pasado, cuando Beijing derribó uno de sus satélites meteorológicos defectuoso. La medida provocó inmediatas críticas de Estados Unidos y otros países.
Un temor clave en ese momento eran los desperdicios creados por la destrucción del satélite chino, y ese tema también será fundamental ahora, mientras el gobierno determina cuándo y en qué circunstancias derribar el satélite defectuoso.
Los militares tendrán que elegir el momento y el lugar que evite lo más posible cualquier otro daño a otros satélites que estén en el espacio. También existe la posibilidad de que algunos pedazos del satélite queden en órbita —donde podrían chocar con otros satélites— o caigan a Tierra.
No se sabe dónde caería el satélite. Pero funcionarios familiarizados con la situación sostienen que la mitad del satélite de casi 2.300 kilos (5.000 libras) sobreviviría su descenso por la atmósfera y desparramaría residuos —algunos de ellos potencialmente peligrosos— por varios cientos de kilómetros.
El satélite tiene propulsores, que son pequeños motores que lo ubican en el espacio y contienen hydrazine, una sustancia tóxica que puede ser peligrosa para cualquier persona que tenga contacto con ella.