Los candidatos tienen razón. En estas elecciones presidenciales se ha hablado más de encuestas que de plataformas de gobierno. Lo reiteraron este lunes Gustavo Petro y Noemí Sanín al quejarse en Caracol Radio de que nadie les pregunta cuáles son sus propuestas, sino qué opinan sobre el sondeo del momento. Lo han dicho también Germán Vargas Lleras y Rafael Pardo, que no desaprovechan oportunidad para citar casos como el de la incertidumbre que se vive en Gran Bretaña tras una semana de votaciones parlamentarias en las que varias encuestadoras le auguraban mejor suerte al liberal demócrata Nick Clegg. El partido del “fenómeno”, como le decían tras el debate televisado que catapultó su favorabilidad, escasamente superó los 50 escaños y se ubicó tercero, lejos de Gordon Brown y David Cameron.
Si hay una elección en Colombia en que las encuestas han sido protagonistas es, precisamente, la que se vive hoy. Y como a medida que se acerca la fecha de las votaciones crece también la paranoia entre los candidatos, no es inusual que algún cambio en la metodología o tabulación de dichas investigaciones sea visto con recelo por quien se sienta afectado, sea candidato o mero simpatizante.
La alerta más grande hasta la semana pasada había sido por la encuesta de Napoleón Franco para Semana, RCN Radio y RCN Televisión. En ella, los candidatos Jaime Araújo Rentería y Jairo Calderón aparecían cada uno con el 5% de la intención de voto, por encima de Vargas Lleras y Petro e igualados con Pardo. El debate entre columnistas y en las redes sociales de internet no pudo ser más intenso y muchos se preguntaban por qué, por ejemplo, en el caso de Calderón su favorabilidad era inferior a la intención de voto.
La discusión resurgió el jueves pasado, con la encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC) para CM&, y se agudizó el fin de semana tras la aparición de la más reciente de Napoleón Franco. Ambas introdujeron cambios que llamaron la atención de cara al resultado que registraron: coincidían en un empate técnico entre los candidatos Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, luego de un mes de crecimiento de Mockus y estancamiento del ex ministro de Defensa.
En el caso de la nueva investigación de Napoleón Franco, aunque se introdujeron preguntas adicionales en el temario, al resultado no se le aplicó ningún filtro. Luego, sí puede ser comparada con el anterior trabajo de la misma firma sin variar la tendencia.
El del CNC es diferente. Tal y como lo informó elespectador.com el 6 de mayo, en las últimas cuatro encuestas se había preguntado por quién votarían los colombianos, y en la más reciente “se puso un nuevo filtro, según el cual el resultado final tuvo en cuenta a las personas que manifestaron tener inscrita la cédula para votar”. Por eso no es exacto comparar dicha muestra con las anteriores. Al día siguiente Carlos Lemoine, presidente del CNC, lo reconoció en Caracol Radio: “Yo diría que si se quiere interpretar en ese sentido se puede interpretar, pero lo que es muy importante es que esto es un intento de aproximarse más a la realidad”.
Con el filtro, la encuesta se blinda frente al ruido de quienes finalmente no sufragarán. Como dijo el analista Luis G. Vélez en lasillavacia.com, a las encuesta les pasa lo mismo que a los reportes meteorológicos: entre más lejanas de la fecha a predecir, más inexactas. Pero también hay que aclararle al público, para evitar malos entendidos, que esa nueva y mejor encuesta fue hecha con otras preguntas.
No sólo la tabulación generó polémica. También fue discutida la premisa según la cual quienes no inscribieron su cédula tampoco van a votar. De hecho, la Registraduría informó ayer que así no hayan sido inscritas nunca, las cédulas expedidas desde enero de 1988 hasta enero de 2010 son válidas para votar (ver infografía). Las elaboradas entre 1988 y 2003 pueden ser usadas en los puestos de censo (como Corferias, en Bogotá) y las expedidas entre 2003 y 2010 están asignadas a puestos de votación cercanos a la Registraduría en donde fueron tramitadas.
El debate se produce en momentos en que hace carrera en un sector del Consejo Nacional Electoral la idea de regular las encuestas, que como lo informó este diario en su editorial de el lunes, tiene un tufillo de equivocado intento de restricción en plena campaña. El tema también será discutido hoy en la Universidad del Rosario por parte de académicos, encuestadores, directores de medios y miembros del CNE.
Las encuestas son necesarias y Colombia cuenta con firmas de muy alto prestigio en la materia. Pero las suspicacias también están a la orden del día y así como los candidatos no deben dar papaya, para evitar caídas en dichas mediciones, no sobra extremar medidas para disipar las prevenciones de aquellos que no olvidan la sentencia que Álvaro Gómez Hurtado hizo sobre el tema hace ya muchos años: “Las encuestas son como la morcilla, muy buenas hasta cuando uno sabe cómo las hicieron”.