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¿El fin de las adicciones?

Vacuna contra la cocaína saldría al mercado en 2013. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas en E.U., habló en exclusiva para El Espectador sobre la dependencia a las drogas.

08 de agosto de 2008 - 09:34 p. m.
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La doctora Nora Volkow está convencida de que a la vuelta de cinco a diez años trataremos las adicciones a las drogas de un modo distinto al actual. Cuando plantea esta situación, como lo hizo el pasado jueves en la ‘XVII Conferencia Internacional de sida en México’, pasan por su mente las vacunas contra sustancias psicoactivas, algunas ya se están probando en humanos, como la que combatiría la adicción a la cocaína, también una batería de fármacos diseñados para frenar el impulso que arrastra a las personas a consumir, e incluso alcanza a imaginar el desarrollo de terapias genéticas para modular la predisposición a la adicción.

Como directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas en E.U., el más importante del país en la investigación de este campo, la psiquiatra Nora Volkow hace parte de una generación de científicos que están revolucionando el tratamiento de las adicciones. La revista Time la acaba de incluir en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo.

¿Dónde está concentrada la investigación de las adicciones?

Un aspecto tiene que ver con componentes para entender por qué las drogas afectan el cerebro y por qué unas personas se vuelven adictas y otras no, y el segundo punto está relacionado con el desarrollo de terapias farmacológicas y de prevención.

¿En las adicciones qué factores son más determinantes: genéticos o socioculturales?

Los dos son importantes y están intrínsecamente relacionados. Por ejemplo, uno de los factores que se asocia al consumo de drogas son los genes que determinan qué tan sensible es el cerebro a las respuestas de estrés. Antes era fácil decir que un 50% se debía a factores genéticos y otro 50% a sociales. Lo que estamos viendo es que esos aspectos genéticos median la manera como respondemos a los ambientales.

¿A qué tipo de factores sociales se refiere?

Existen diferentes formas de estrés social. Por ejemplo, la pobreza, que aumenta las probabilidades de que la persona se exponga a otros tipos de estrés, el niño que crece sin uno de los padres tiene más riesgo de adicciones, el estrés psicológico, el abuso sexual, etc. Todo eso crea cambios en el cerebro que los hacen susceptibles al uso de drogas.

¿Hay personas más susceptibles a unas drogas que a otras?

Hay genes que aumentan la vulnerabilidad a todo tipo de drogas y hay otros que aumentan la vulnerabilidad a un tipo particular de drogas. Por ejemplo, la heroína se ha asociado con un gen que codifica el Receptor Mu en el cerebro, eso hace que algunos sean más susceptibles a ser heroinómanos.

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¿Tendremos vacunas y pastillas contra la adicción?

En cinco a diez años estaremos tratando la adicción a las drogas diferente. Me refiero a las vacunas y fármacos. La terapia genética también sería una posibilidad.

¿Cómo se podría evitar llegar a un estado de adicción?

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Estamos identificando que en los adictos los receptores dopaminérgicos D2 están disminuidos en el cerebro. En animales se han realizado intervenciones genéticas en donde insertamos un gen para que aumenten los receptores y en ratas hemos visto que cuando esto sucede la conducta de consumo de drogas baja dramáticamente. Si esto se pudiera hacer en humanos sería útil para prevenir y tratar adicciones.

¿Qué medicamentos se están desarrollando?

Vacunas que permitan al cuerpo formar anticuerpos que ataquen la droga, de tal manera que cuando se toma, la destruyen y ésta no tienen ningún efecto en el cerebro. Tres vacunas contra la nicotina y una contra la cocaína se están probando en humanos. Por otro lado, hay una serie de estudios clínicos con medicamentos antiepilépticos que interfieren con drogas. Por ejemplo el topiramato para el alcoholismo, que ya está aprobado en Estados Unidos.

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¿Por qué cree que al cerebro le fascinan las drogas?

De hecho no sólo al cerebro humano, sino también al de los animales. Tenemos modelos con moscas a las que les gusta el alcohol y la cocaína. Nuestro cerebro está cableado para responder al placer. Pero las drogas son un accidente. Por pura probabilidad, entre los millones de sustancias que existen, algunas pueden activar directamente esas zonas del cerebro que evolucionaron por millones de años.

¿Qué porcentaje de personas logran superar su adicción?

Depende del tipo de adicción, de la edad, si tiene enfermedad psiquiátrica, y de cuál es su estructura social. En los médicos tenemos los mejores éxitos. Si se pone en tratamiento a los médicos adictos a las drogas, el 70% tiene una respuesta positiva a los cinco años. En cambio, el pronóstico de un adolescente de 18 años con historia de drogas puede ser muy negativo.

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La droga que reemplazaría a la cocaína

El mundo de la producción de drogas está en la búsqueda constante de nuevas formas de estimular al cuerpo humano. Las ganancias económicas que de ellas se generan son lo suficientemente rentables para impulsar su surgimiento.

La metanfetamina, una droga que nació hacía mediados del siglo pasado para el tratamiento de la epilepsia en el sueño y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, ha sido recientemente introducida en el mercado ilegal de narcóticos.

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Aunque en varios países, incluido Colombia, su distribución con fines médicos es legal, expendedores clandestinos la han llevado a las calles con el nombre de Ice.

Su aspecto es similar al de la cocaína, al igual que sus efectos: sensaciones de placer, aumento de la energía y mejoramiento del humor. Sin embargo, la gran diferencia está en el tiempo que mantienen al cerebro estimulado. En el caso de la metanfetamina, la estimulación llega a prolongarse por aproximadamente 8 horas y a trastornar los horarios de sueño de manera radical. Sus efectos a largo plazo pueden incluir trastornos mentales severos y pérdida de la memoria.

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