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El fin del virtual toque de queda

El miércoles los restaurantes abrieron sus puertas y este jueves lo harán los museos, iglesias y bibliotecas.

06 de mayo de 2009 - 05:25 p. m.
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Pese a que los muertos por la gripe A no cesan de aumentar, la Ciudad de México empieza a levantar las restricciones que impusieron un virtual toque de queda. Desde este miércoles pudieron volver a operar restaurantes, cafeterías y locales que no funcionan con licencia de bar. Hoy, abrirán bibliotecas, museos e iglesias. Sin embargo, cines, centros nocturnos, salones de baile, estadios, teatros y auditorios no lo podrán hacer hasta que la capital pase a fase amarilla, que significa riesgo medio de contagio.

La última medida adoptada fue el reinicio de clases. La enseñanza media y las universidades lo harán este jueves, y la primaria el lunes 11 de mayo. El ministro de Salud, José Ángel Córdova, informó que la gripe AH1N1 ha infectado a 727 mexicanos, de los cuales 26 han fallecido. Hasta ahora se han realizado 2.164 muestras a enfermos; 1.922 fueron útiles, el resto se deben repetir. Córdova detalló que los casos confirmados están distribuidos en 26 de los 32 estados del país, aunque en siete sólo se ha presentado uno. El 51,6 % de los infectados tiene entre cero y 19 años; 17%, entre 21 y 40 años. Hay 16 mujeres y 10 hombres muertos por causa de la nueva gripe.

Córdova reiteró que “lo peor ya pasó”. Según el ministro, los epidemiólogos han mostrado que existe una tendencia a la baja en nuevos casos, gracias a las acciones preventivas. Y advirtió que el regreso a escuelas y trabajos no significa que terminó la emergencia, ya que podría haber un repunte del brote infeccioso en los próximos días o semanas.

Lo cierto es que el gobierno informó que la alerta sanitaria ha comenzado a bajar. La semana pasada se estuvo en un nivel de riesgo alto (rojo), pero ya se pasó a elevado (naranja). El alcalde capitalino Marcelo Ebrard, quien mantiene un imparable protagonismo de cara a su pretendida candidatura presidencial en 2012, señaló que los locales que vayan a abrir tendrán que respetar las medidas de salubridad.

Las restricciones a centros de reunión y de trabajo incluyen colocar filtros de supervisión para garantizar que quienes ingresen no representen riesgo de contagio. Se demanda que, entre otras medidas, los empleados mantengan una distancia de 2.25 metros cuando hablen con un compañero y eviten compartir artículos de oficina. También se pide no usar corbata porque, según se especifica, actúa como reservorio de microorganismos. En los eventos al aire libre se permiten cuatro personas por 10 metros cuadrados. Si hay niños, dos por cada 10 metros.

A los restaurantes se les exige un máximo de cuatro personas en 10 metros cuadrados. Las mesas deben estar puestas de tal forma que las distancias entre el respaldo de las sillas de una mesa a otra sea de 2.25 metros. Carmen Ramírez, la gran dama de la cocina mexicana, comenta que estas medidas son incongruentes con la tolerancia que muestran las autoridades con quienes venden comida en plena calle, en medio de la gente y de una gran contaminación.

“Estos alimentos son un foco de infección. Se toleran puestos de comida con poca higiene, tiran el agua sucia a la calle, piratean la luz. Lo toleran por clientelismo, por puro electoralismo”, sentencia Ramírez.

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