El clásico Real Madrid-Barcelona altera a muchos aficionados. Para los enfermos de cáncer en fase avanzada puede ser un alivio. Un estudio realizado por investigadores españoles evidencia que la percepción de la intensidad del dolor en pacientes oncológicos disminuye un 8%. También se reduce en un 5% su malestar físico y psicológico en general. “Durante ese rato de distracción no piensan en la enfermedad”, explica Esther Martín, psicóloga del hospital Centro de Cuidados Laguna, en Madrid, y una de las investigadoras del estudio.
Desde hacía tiempo Jordi Royo, psicólogo de la Fundación Hospital Sant Jaume i Santa Magdalena, observaba que los pacientes del centro que veían fútbol demandaban menos atención psicológica e, incluso, en los días de partido pedían menos fármacos contra el dolor. Decidió comprobar científicamente lo que hasta entonces había sido una percepción. Tres años después ha presentado los resultados, que confirman su hipótesis, en el Congreso Mundial de Investigación de Cuidados Paliativos, en Noruega.
El estudio se hizo con 25 enfermos de cáncer en estado grave. Los separaron en dos grupos: uno de 20, que vio los encuentros del Real Madrid con el Barcelona, en abril de 2011, en la competición de la Liga y la final de la Copa del Rey, y otro de cinco que no los vieron. Tras los partidos, los pacientes que los siguieron dijeron sentirse mejor psicológicamente (más entusiasmados y menos irritables) y físicamente (manifestaban haber sentido menos dolor), mientras que los que habían permanecido ajenos a la competición no mostraron esos mismos efectos.
“En el momento de ver el fútbol se te pasan todos los males”, dijo uno de los pacientes que participaron en el estudio. La explicación, según Martín, es que “los enfermos de cáncer en estado avanzado pierden la conexión con la vida y una actividad distractora los reconecta. Están más activos, atentos y motivados”.