El presidente Juan Manuel Santos quería hablar sobre medio ambiente. Los periodistas de Latinoamérica que asistieron a la rueda de prensa que ofreció en la cumbre de Río+20, querían saber qué opinaba sobre la legalización de la marihuana en Uruguay.
Y aunque las preguntas al final desviaron un poco la atención hacia el segundo tema, las noticias que traía Santos en el bolsillo cuando llegó a Río de Janeiro resultaron una buena sorpresa para el país.
Con una resolución firmada esta semana por el ministro de Minas, Mauricio Cárdenas, el gobierno hizo oficial la declaración de 17,5 millones de hectáreas como una zona de exclusión minera. La mayor parte de estos territorios están ubicados en departamentos amazónicos y en la Orinoquia. Con esta medida, el gobierno deja claro que está dispuesto a poner límites claros a la expansión minera, pues no puede ser a costa del capital natural.
Wendy Arenas, coordinadora de la iniciativa Amazonas 2030, calificó la decisión del gobierno como “acertada para ordenar el caos minero que existe”. Añadió que “es mejor parar, conocer y crear las condiciones necesarias para que la minería no termine dejando impactos irreversibles, como la extinción de especies o de culturas. Aunque el territorio es muy extenso y la presencia del Estado es escasa, uno esperaría que esta resolución les dé nuevas herramientas a las entidades de control para decomisar dragas y cerrar las explotaciones ilegales que existen”.
La otra buena noticia, aunque se trata tan sólo de un compromiso porque aún no se ha cumplido el requisito de la consulta previa con comunidades, es la intención de ampliar el Parque Nacional Natural Chiribiquete. Este parque tiene una extensión de 1’280.000 hectáreas y está ubicado entre los departamentos de Caquetá y Guaviare. La idea del gobierno es casi duplicar su tamaño, lo que lo convertiría en el más grande del país.
El ministro de Ambiente, Frank Pearl, y el resto de la delegación colombiana, aprovecharon la visita a Río de Janeiro para asistir a reuniones bilaterales con representantes de países interesados en la conservación del Amazonas. La idea es lograr la creación de un fondo que permita implementar una estrategia de desarrollo sostenible con las comunidades de la región aledaña al parque. De esta forma, se pondría freno a la colonización y el avance de la frontera agrícola en el Amazonas.