Después de varios años de hablar de los efectos del cambio climático, un nuevo informe del Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria, revela alarmantes cifras sobre lo mucho que podría afectar este fenómeno a la práctica agraria. Colombia no se queda atrás. Aunque hay países latinoamericanos, africanos y asiáticos que podrían tener una situación más crítica, algunas zonas de Colombia también sufrirán graves cambios.
El estudio, elaborado por investigadores de diversos lugares del mundo, señala unas “zonas calientes” donde pueden presentarse problemas alimentarios debido a la influencia del cambio climático en la agricultura. Osana Herrera, investigadora del programa que elaboró el informe, explicó que se tuvieron en cuenta varios puntos: “examinamos en qué lugares la temperatura promedio iba a incrementar a más de 30 grados, en cuáles el tiempo de cosecha iba a ser menor a 120 días y las situaciones de pobreza e inseguridad alimentaria ya presentes en cada zona”.
La primeras dos condiciones mencionadas por Herrera afectarían inmensamente la producción de algunos cultivos, como el frijol, la yuca y el maíz, mientras que las últimas condiciones, como la pobreza, dificultarían la adaptación a los cambios.
En Colombia, las zonas más afectadas serían las que están localizadas “en la región del norte, cerca al Caribe, como los Santanderes y La Guajira”. Son las que están en más riesgo, ya que además de estar expuestas al cambio climático, son más sensibles debido a situaciones socioeconómicas. “En la región andina habrá alta exposición al cambio, pero mayor capacidad de responder”, explicó Herrera.
La investigadora asegura que un incremento de dos grados en la temperatura de un lugar tiene el efecto de cambiar su entorno como si el lugar estuviera ahora 400 metros por debajo de su nivel actual. Un video realizado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en donde se examina la situación de los caficultores de una zona del departamento del Cauca, muestra cómo, a medida que la temperatura ha subido más de dos grados, la plantación de café se ha vuelto cada vez más difícil.
Herrera explica que hay varias formas de lidiar con los cambios que se producirán en los próximos cuarenta años. En primer lugar, “hay que ayudar a los campesinos e instituciones gubernamentales a buscar formas de adaptarse. Según las zonas, tendrán que usar mejores técnicas de manejo del agua y de ciertas enfermedades. En otras el impacto será tan fuerte que tendrán que cambiar lo que están cultivando”. Para ella también es muy importante compartir conocimiento sobre los cambios y sus efectos, y reforzar las capacidades de los entes nacionales para prevenir el impacto del clima en la agricultura.