Convencido de que es indispensable que las futuras generaciones comprendan el peligro que corre nuestro planeta debido a la contaminación y al cambio climático, el arquitecto italiano Renzo Piano creó un majestuoso edificio de cristal y techo ondulado, que parece haber crecido de forma natural en el suelo del parque Golden Gate, en la ciudad de San Francisco (Estados Unidos). De hecho, quienes trabajaron en la construcción de este novedoso proyecto tuvieron que levantar el suelo del parque, edificar el museo y luego poner el pasto, nuevamente, encima del techo.
Precisamente esta es una de las mayores atracciones del museo, pues el tejado es una superficie ondulada de 10.000 metros cuadrados, que se asemeja a las colinas de San Francisco y que está cubierto de plantas y flores autóctonas. Al ingresar al edificio se siente un ambiente fresco, a pesar del calor que se respira en las calles, ya que este “techo viviente” recoge el agua lluvia.
Pero además, las paredes fueron elaboradas con una marquesina de cristal en la que se integraron células fotovoltaicas (dispositivo electrónico que permite transformar la energía luminosa en energía eléctrica), mediante las cuales el edificio genera un 15% de la energía eléctrica que consume.
“El cristal es uno de los materiales principales de esta estructura y quisimos utilizarlo pensando en que los visitantes pudieran ver desde cualquier rincón el parque Golden Gate”, explicó a la agencia Efe Salvador Acevedo, vocero de la Academia de las Ciencias, que fue la artífice de este proyecto.
Y agregó que “los museos de ciencias naturales suelen ser sitios oscuros, cerrados, con vitrinas llenas de especies muertas y cosas polvorientas. Por eso, el propósito de la Academia era escoger un diseño innovador, que permitiera que el edificio estuviera abierto a la naturaleza”.
El reciclaje también fue un elemento fundamental en el diseño y la construcción. Por ejemplo, se usaron pantalones viejos para aislar los muros y el agua lluvia que se recoja del techo será reutilizada para el funcionamiento de los baños y el aseo. Renzo Piano confesó, durante la inauguración, que fueron estas ideas las que lo enamoraron del proyecto desde el comienzo, aunque sabía que no iba a ser una tarea fácil plasmarlas en la edificación. “Pasé largas horas sentado frente al lugar donde debía levantarse el museo, reflexionando sobre la mejor manera de incorporarlo al entorno del parque Golden Gate”.
El resultado es asombroso. Durante el recorrido, los visitantes tienen una interacción directa con la naturaleza, pues hay salones en donde crecen árboles y plantas exóticas. Además, en el museo hay un impresionante acuario con especies del norte de California y arrecifes de coral filipinos, un planetario, la reproducción de un bosque tropical, una zona dedicada al África y exposiciones sobre los efectos del cambio climático y la evolución de las especies en Madagascar y las Islas Galápagos.
Greg Farrington, director de la Academia de las Ciencias, advirtió que cada una de las secciones fue creada para dar respuesta a dos preguntas: ¿cómo evolucionó la vida? y ¿cómo sobreviviremos? A pesar del alto costo de esta infraestructura —cerca de 500 millones de dólares—, sus creadores están convencidos de que va a convertirse en el primer museo en ganar la certificación Leed platino del US Green Building Council, que evalúa qué tan ecológicos son los edificios.
“Nuestra institución está centrada en la vida, la ciencia y la evolución y Renzo Piano es un ejemplo de que la evolución de las especies logra, a veces, enormes aciertos”, concluyó Farrington.