El viernes, al cerrar el mercado, Nicholas Colas suspiró. Fue una exhalación prolongada, propia de una de las semanas más volátiles de la bolsa neoyorquina. “Ha sido la más movida desde la crisis financiera de 2008”, admitió él, director de Investigaciones de la firma de análisis financiero ConvergEx Group, a la agencia de noticias AFP.
Su comentario resumía las intensas jornadas que comenzaron el lunes, el primer día de operaciones que siguió a la rebaja de la calificación de deuda de EE.UU., cuando los inversionistas entraron en pánico al sentir que ése sería el primer aviso de infarto para la economía mundial. Y el mercado les dio la razón: desde Sídney a Nueva York, el colapso bursátil fue evidente.
Las fotografías del día dieron fe de la desesperación de los corredores de bolsa, quienes sólo podían desesperarse, tomarse el cabello y maldecir porque la gente vendía a toda prisa sus acciones para refugiarse en el oro, los yenes y los francos suizos.
Al instante se revivieron las imágenes de septiembre de 2008: ejecutivos de traje y corbata caminando por las calles de Wall Street cargando sus pertenencias en cajas de cartón, mientras dejaban tras de sí bancos, fondos de inversión, fiduciarias y entidades inmobiliarias que en menos de tres meses pasaban de entregar jugosos bonos de comisiones a cartas de despido.
En efecto: los peores números del lunes llevaban consigo malos recuerdos. De la crisis financiera de 2008, cuando las bolsas sucumbieron a los créditos inmobiliarios que el sistema había desembolsado sin plenas garantías de pago. De la ruptura de la burbuja tecnológica en el año 2000, cuando un comentario de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal (Fed) de EE.UU., sobre la excesiva valoración de las empresas punto com hizo trizas los sueños de sus inversionistas.
Aquellos con más experiencia se remitieron al 19 de octubre de 1987, aquel “martes negro”, cuando el coctel de divisas y tasas de interés hizo que los principales mercados financieros de la época (Asia, Europa y América del Norte) se paralizaran.
También se temieron las imágenes en blanco y negro de los años de la Gran Depresión de los 30: los millonarios vendiendo manzanas en las esquinas, las largas filas de profesionales en los muelles esperando una carga que remolcar, las familias que debieron desplazarse a barrios marginales para sobrevivir. Aquellas escenas que, paradójicamente, engrosaron décadas más tardes los bolsillos de productores hollywoodenses expertos en armar dramas ficticios de tragedias pasadas.
Por supuesto, los hombres de las finanzas actuales hacían llamados a la razón. “Hay que tener calma. La economía colombiana va muy bien, el desempleo, a buen ritmo, la inflación está bajo control y las tasas de interés son bajas. La volatilidad viene de afuera. Estamos viendo problemas de endeudamiento en Europa y de consolidación fiscal en EE.UU., lo cual nos afecta, pero en la medida en que nuestros estructurales estén bien vamos a salir de esta situación”, comentaba Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, esta semana durante el congreso que la entidad realizó en Cartagena.
La plaza colombiana es un buen ejemplo de esta volatilidad. Considerada una de las más activas en 2010, en lo corrido de este año su cotización ha bajado más de 14%; sin embargo, los colombianos siguen peleándose las acciones de las empresas que recurren a ella en busca de financiación.
“La tasa de cambio en Colombia y los activos locales han reaccionado con mucha más tranquilidad que la que se pensaba podrían hacerlo. No han caído en la fuerte arritmia internacional. Nuestra economía fue resistente en 2008, con todo y con el castigo que sufrieron las empresas por la recesión de Venezuela; a mi juicio, la mayor tranquilidad está bien fundamentada”, asegura Daniel Niño, gerente de Investigaciones Económicas de Bancolombia.
El viernes terminó con un descanso al revelarse que la economía de EE.UU. no está tan mal como se pensaba. Pero el respiro puede acabarse mañana, cuando arranque una nueva jornada.
La montaña rusa bursátil
¿Estamos entrando a una nueva crisis financiera? Es la pregunta que la gente se hace en la calle, un interrogante que no tiene una respuesta clara: si bien el mundo vivió un cataclismo económico el lunes pasado, cuando los mercados reaccionaron negativamente la rebaja en la calificación de EE.UU., las bolsas recuperaron buena parte del terreno perdido en los dìas siguientes. Pero la alerta se mantiene.
Comportamiento de la bolsa en la semana
Lunes
La rebaja de la deuda de EE.UU. puso en duda su recuperación económica. Las ventas de acciones se acumularon y aparecieron los números rojos.
Martes
Pero el colapso fue sólo cosa de un día. La decisión de la FED (Reserva Federal de Estados Unidos), de no alterar sus tasas de interés por dos años trajó consigo tranquilidad.
Miércoles
El nerviosismo volvió a sentirse ante los rumores de que la deuda de Francia también sería degradada por las calificadoras.
Jueves
Un nuevo respiro se sintió en las plazas gracias a que los bancos franceses se dotaron de más de US$3.200 millones para hacer frente a la crisis.
Viernes
La semana concluyó con buenas cifras para el consumo en EE.UU., dándole a los mercados un respiro más que necesitado.
Las enormes deudas de Europa
El estallido de la burbuja hipotecaria causó serias fisuras en la economía de Grecia y se propagó a las finanzas más débiles del Viejo Continente.
El remedio
Para estabilizar al euro, Europa aprobó nuevos salvavidas para Irlanda y Portugal. Hoy la crisis amenaza a Italia y España, y afecta el futuro francés.
El problema griego
Kostas Karamanlis
El gobierno del ex primer ministro conservador ocultó el verdadero estado de sus finanzas para evitarse sanciones por parte de la Unión Europea.
Yórgos Papandreu
El actual mandatario heleno abrió la Caja de Pandora: el déficit de 2009 no era del 6% sino del 12,7%, el desbalance acumulado ya equivalía al 120% del PIB y la deuda nacional ascendía a US$485.000 millones.
Los refugios
La inestabilidad bursátil también ha generado nuevas alternativas para los inversionistas.
Divisas
Las monedas de los países que aún conservan buena calificación son las más apetecidas, siendo el franco suizo la preferida. Pero el dólar no se queda atrás: en tan sólo una semana pasó de $1.767 a $1.811, brindándole a los exportadores perspectivas positivas.
Oro
La crisis financiera de 2008 demostró que este metal precioso es la primera opción de los inversionistas. En esta ocasión, la onza troy (su medida de referencia) supera los US$1.700, su mayor cotización en la historia.
Acciones de Ecopetrol
Un hecho inesperado le ha sucedido al título de la petrolera colombiana, que actualmente se encuentra en una emisión pública. El nerviosismo del lunes hizo que el precio de mercado se ubicara en $3.595, por debajo del de la emisión; sin embargo, el martes recobró su valor en la oferta pública: $3.700. Con el precio del petróleo estabilizándose por debajo de los US$90, Ecopetrol sigue siendo una opción atractiva en el mercado.
Los planes del Gobierno
La Casa de Nariño le ha dado rienda suelta a varios planes para evitar que el impacto de una eventual crisis económica afecte el buen desempeño que ha mostrado la economía en los últimos años.
Ahorros
Juan Carlos Echeverry, ministro de Hacienda, aseguró que el país aún cuenta con fondos por $16 billones para actuar en el momento en el que las leyes del mercado paralicen el dinamismo de la economía nacional.
Subida de tasas
Para evitar una posible burbuja crediticia, el Banco de la República decidió subir sus tasas de intervención a 4,50%. Con esta estrategia, el Emisor espera que la economía se acelere para el tercer trimestre del año.
Apoyo a las exportaciones
El Gobierno le asignó $7.500 millones a Proexport para que profundice los beneficios de los acuerdos comerciales que este año entran en vigor (Canadá y Suiza), además de realizar ruedas de negocios de carácter internacional.
Consecuencia en Colombia
“El Gobierno colombiano tiene en caja un crédito de US$6.200 millones desembolsado por el FMI que le permitiría aumentar el gasto en infraestructura y crear empleos”. Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Correval.
“Es natural que las acciones colombianas se afecten por el temor internacional, pero eso no quiere decir que las empresas, de la noche a la mañana, tengan una mala situación financiera”. Francisco Cháves, analista de Corredores Asociados.
“La lección que nos dejó la crisis de 2008 es que no debemos depender de un solo mercado. La diversificación, con la entrada en vigor del TLC con Canadá la próxima semana, nos ayudará a soportar los efectos de estas caídas”. Javier Díaz, presidente de Analdex.
“El panorama es bastante complejo. Si bien hemos tenido un respiro en la tasa de cambio, es difícil prever si será un fenómeno estable”. Augusto Solano, presidente de Asocolflores.