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Empleo: ¿principal víctima de la crisis financiera?

La Organización Internacional del Trabajo prende las alarmas. Según el organismo internacional, la debacle financiera mundial dejará 20 millones más de personas sin trabajo. Expertos creen que en Colombia habrá mayor desempleo, pero no llegará a los niveles de la década pasada.

20 de octubre de 2008 - 09:51 p. m.
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Cuando parecía que la crisis de los mercados mundiales empezaba a dejar respirar de manera más tranquila a las economías del planeta, que ya pensaban con cabeza fría cuál era la mejor manera para combatir el problema y usar de manera eficiente las medidas tomadas para enfrentarla, esta semana se volvieron a prender las alarmas en los gobiernos del mundo.

El lunes, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) anunció que por cuenta de la crisis financiera, en el mundo habrá 20 millones de desempleados más, como consecuencia de su impacto en la economía real.

“El último cálculo que hemos hecho, con base en las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la ONU y con los datos existentes de los países, nos lleva a que entre enero de 2008 y diciembre de 2009 se perderán 20 millones más de puestos de trabajo”, aseveró el director general de la OIT, Juan Somavía.

En otras palabras, el número de desempleados aumentará de 190 millones que había en 2007, a 210 millones que habrá a finales de 2009.

Y el panorama puede ser aún peor. “Creemos que este cálculo todavía puede estar subestimado, pues no sabemos cómo va a evolucionar la crisis, si el crecimiento se frenará aún más de lo temido o si la recesión será más larga”, agregó el funcionario.

Sin embargo, y frente al oscuro futuro laboral que pinta la OIT, los analistas se muestran mucho más optimistas; incluso, algunos creen que la cifra está sobredimensionada.

“No creo que la situación vaya a ser tan grave, porque los gobiernos actúan para resolver los problemas del mundo. La OIT tiene unos cálculos exagerados, pesimistas, porque es una organización que le interesa conservar el empleo y estimular las medidas para que éste se genere”, afirma el rector del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), Mauricio Rodríguez.

Para el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, sin embargo, esos pronósticos sí pueden llegar a darse, porque “el crecimiento económico del mundo va a ser menor con la crisis y si la economía no se comporta de manera satisfactoria habrá una pérdida masiva de empleos”.

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La preocupación,  sobre todo en las economías subdesarrolladas, es tal que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y representantes de la OIT se reunieron la semana pasada en Chile, para analizar las consecuencias de la crisis sobre el empleo y la pobreza y se comprometieron a “renovar sus esfuerzos de cooperación para estudiar la situación social de la región”.

En concepto de José Roberto Acosta, analista bursátil, “los números de la OIT no están para nada sobredimensionados, menos cuando la semana pasada se conoció que 30 mil yuppies (jóvenes profesionales en ascenso) quedaron sin trabajo en E.U., imagínese el efecto multiplicador de esa eliminación de puestos de trabajo y lo que implica la caída de los precios de las materias primas”.

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Basada en sus pronósticos, la OIT pidió que el sistema financiero vuelva a su función fundamental, “que es el préstamo, hacer posible la financiación de las empresas que crean empleo” e instó a los dirigentes mundiales a “salir de la parálisis de créditos; concentrarse en la protección social del trabajo, en los subsidios de desempleo y cuidar a las empresas que producen más trabajos; las pequeñas y medianas”.

En el caso puntual de Colombia, al parecer y como ha ocurrido con los demás efectos de la crisis de los mercados financieros, las consecuencias en el tema de empleo no serían tan devastadoras.

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Para el ex ministro de Hacienda Guillermo Perry, “va a haber una desaceleración económica y eso obviamente generará un pérdida de empleos, pero no creo que estemos frente a una situación parecida a la que vivimos a finales de los 90”. En ese punto coincide con Rodríguez, quien sostiene que “es claro que el desempleo va a aumentar, pero no vamos a tener una situación como la de principios de la década. Es probable que en los próximos 12 ó 24 meses el desempleo suba uno o dos puntos”.

Los empresarios también conservan su optimismo y aunque reconocen la difícil situación, no creen que se llegue a tales extremos.

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“La crisis debe golpear en materia de empleo porque la demanda se reduce, pero para el sector textil no pienso que sea en esos mismos niveles. Sin embargo, nos estamos preparando por si hay una disminución importante en ventas para seguir siendo rentable”, argumenta Gonzalo Navarro, gerente de Distrihogar.

En el caso del comercio, los pronósticos son incluso más alentadores. “Uno le cree a la OIT, pero la curva de empleo sigue con una buena tendencia y se debe mantener. El comercio es uno de los grandes animadores del empleo y eso se refleja en la apertura de varios almacenes de grandes superficies y, ahora con la temporada de diciembre, el crecimiento del empleo en el comercio será de 5,8%”, afirma Guillermo Botero, presidente de Fenalco.

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En contraposición, para Norman Correa, presidente de Acopi, las pequeñas y medianas empresas se verán obligadas “a rebajar nómina. Confeccionistas ya han cerrado este año, y aunque los otros sectores habían aguantado, ante este panorama empezarán a recortar empleos.

Otros bastante preocupados con esta situación son los representantes de los trabajadores. “La crisis financiera tiene que afectar la generación de empleo y el gobierno debe entrar a establecer una mesa de concertación con sindicatos y empresarios para ver las salidas al problema laboral. La crisis va a generar un impacto mayor en aquellos que están en el empleo informal”, asegura Luis Farfán, del Sindicato de Trabajadores de la Electricidad (Sintraelecol). Mientras tanto, Julio R. Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), insiste en que “no se van a crear nuevos empleos y se eliminarán muchos ya existentes. El Gobierno debe desarrollar una política de sustitución de importaciones, porque no debe seguir existiendo desequilibrio en la balanza comercial y se debe reactivar la industria nacional. El tema de infraestructura puede ayudar”.

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Y es que precisamente todos coinciden en que las obras de infraestructura pueden ser parte de la solución para paliar la crisis, generar empleo de calidad a largo plazo y sacar al país del atraso que tiene en esta materia.

“Las obras de infraestructura pueden ser uno de los motores de la economía colombiana. El Gobierno en esa materia ha sido pésimo y tiene una oportunidad histórica para generar empleo, pero solamente lo puede hacer mediante las concesiones, porque éstas implican que el Gobierno vincula capital privado”, concluye Rodríguez.

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Recomendaciones de la OIT

El sistema financiero tiene que volver a su función fundamental, que es el préstamo, hacer posible la financiación de las empresas que crean empleo.

Si hay  recursos para rescatar al sistema financiero,debe haber recursos para salvar a la gente corriente, que es la que va a sufrir los daños de la crisis.

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Salir de la parálisis de créditos.

Concentrarse en la protección social del trabajo.

Más subsidios de desempleo  para los más vulnerables de la sociedad.

Cuidar a las empresas que producen más trabajos en el mundo, que suelen ser las pequeñas empresas.

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