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En qué se diferencian nuestros cerebros

Cada vez son más claras las evidencias de que el cerebro de hombres y mujeres es distinto estructural, química y funcionalmente.

24 de noviembre de 2012 - 04:00 p. m.
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Hoy la ciencia está brindando finalmente evidencia sobre algo que hemos sabido intuitivamente desde hace tiempo: existen grandes diferencias cerebrales entre mujeres y hombres no sólo estructurales y químicas, sino funcionales. Éstas se manifiestan en la manera en que piensan, reaccionan, interactúan con otros, comunican sus sentimientos e ideas, trabajan y son líderes.

Con respecto al manejo del estrés, investigadores de la U. de California encontraron disparidades significativas en la manera en que los cerebros de mujeres y hombres reaccionan. En ellos es más común el ataque o la huida, pues la testosterona le ordena al cerebro que frene lo que está haciendo y actúe lo más rápido posible; mientras que cuando ellas se sienten agobiadas quieren relajarse y hablar de ello.

En la toma de decisiones también se ven grandes disimilitudes. De acuerdo con la antropóloga Helen Fisher, los cerebros de las mujeres suelen operar como recolectores: prefieren explorar posibilidades, sopesar variables y considerar múltiples desenlaces. Tienden a “integrar, generalizar y sintetizar, a pensar las ideas en forma de factores interrelacionados y no en líneas rectas”. Los hombres, por el contrario, suelen enfocarse en encontrar una solución rápida.

La columnista y autora del libro Gender Talk Works, Connie Glasser, asegura que hay muchas diferencias en la manera en que los hombres y las mujeres se comunican. Según ella, “los hombres tienden a usar la comunicación para establecer su opinión, negociar y mantener su estatus. Las conversaciones son un medio para dar consejos, instrucciones e información. Ellos usan frases cortas y son directos”. Para las mujeres la comunicación es más un intercambio colaborativo, buscan establecer conexión con otros. El tema puede ser secundario al objetivo de construir relaciones y usan el lenguaje para comunicar sentimientos, así como para transmitir información.

Debido a todo esto no es raro que existan tensiones en los lugares de trabajo y que los distintos estilos puedan generar impaciencia, frustración y malentendidos. Por ello es importante comprender la biología detrás de nuestras motivaciones y tomar en cuenta las diferencias cerebrales en percepción y liderazgo. Pero lo fundamental es buscar un equilibrio para lograr mayores y mejores resultados en las empresas.

* Psicóloga y neuropsicóloga de la Universidad de Essex, con estudios en neuroliderazgo.

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