Cómo fabricar un títere, esterilizar un tetero, bañar a un bebé o cargarlo y hacer que deje de llorar. Recetas divertidas para que los niños aprendan a comer verduras, repertorios de canciones de cuna y rondas infantiles, tips para estimular el desarrollo motor y cognitivo de los pequeños y pautas de seguridad para cuando salgan al parque o jueguen en casa, son algunas de las áreas que integran el programa de formación Hada Madrina, que busca capacitar a niñeras y garantizar con su labor menores más felices.
Se trata de una iniciativa novedosa que nació hace algunos años en Cali y que desde finales de 2009 llegó a Bogotá, en vista de la alta demanda de nanas que existe. Sus creadoras, la psicóloga Ana Cristina Villegas y la administradora de empresas Luz Adriana Ceballos, explican que la motivación para haber abierto esta escuela de niñeras nació de su amor por los niños y de la necesidad de muchos padres que no tienen con quién dejar a sus pequeños mientras trabajan y tampoco quieren que queden al cuidado de una empleada del servicio.
Durante ocho talleres, de cinco horas cada uno, mujeres entre los 18 y los 50 años aprenden de psicología, nutrición y salud. Además de conocer los derechos y deberes que tienen como trabajadoras. Con muñecos de plástico, coches, elementos de aseo y libros infantiles practican cómo van a desempeñar su labor.
Algunas son auxiliares de enfermería y reciben esta capacitación para desenvolverse mejor con los recién nacidos. Otras acceden a combinar sus labores como nana con el aprendizaje de algunas tareas domésticas y, finalmente, están quienes simplemente quieren dedicarse al cuidado de los niños. La familia es la que decide el perfil de niñera que desea para sus hijos, la edad y el tipo de personalidad que más se ajusta a sus necesidades.
A través del programa Hada Madrina, que incluye un servicio de asesoría de selección de nanas, los padres escogen varias candidatas, quienes son sometidas a un estudio de seguridad, y contratan a la que mejor se acomode a sus requerimientos. Durante dos semanas la niñera elegida estará en período de prueba y, en caso de que se presente algún inconveniente, podrán acudir nuevamente a la escuela para seleccionar otra.
“Aunque estos casos no son muy comunes, preferimos incluir esta especie de garantía”, explica Luz Adriana Ceballos. Y advierte que no son una bolsa de empleo, sino un lugar que propende por la formación de mujeres, con afinidad y amor por los niños, para que adquieran las habilidades y los conocimientos que les permitan ser unas superniñeras y apoyar a los padres en su labor educadora.