El propósito de la UE es sustituir las bombillas tradicionales de 40 y 25 vatios por opciones más sostenibles, como las fluorescentes compactas y las led.
La escasa eficiencia energética de las primeras fue una de las principales razones del cambio: sólo un 5% de su consumo se transforma en luz, el resto se convierte en calor. Además, estas bombillas generan una gran cantidad de residuos.
Con la medida se concluye el plan de cambio iniciado en el 2009, cuando dejaron de fabricarse bombillas de más de 100 vatios. Las de 60 no se producen desde 2011.
Según la Comisión Europea, esta norma permitirá que en 2020 el ahorro de electricidad sea equivalente al consumo anual de 11 millones de hogares. De igual forma, con la sustitución, la UE reducirá sus emisiones de CO2 a la atmósfera en unos 15 millones de toneladas al año
Las lámparas led son, sin duda, la mejor alternativa. Ahorran un 90% de energía y pueden durar hasta 25.000 horas, frente a las 1.000 que resiste una tradicional. El único inconveniente es su precio: alrededor de 30 euros (68.000 pesos colombianos).
En nuestro país, la comercialización de bombillas de 100 y 150 vatios está prohibida desde junio de 2011.