Después de la tormenta que se desató durante estos últimos cinco meses, cuando se conoció que toda la información de Facebook iba a compartirse con otras páginas web y que cualquier cibernauta, inscrito o no en esta red social, podría consultar los datos personales de los usuarios, Mark Zuckerberg, su creador, finalmente admitió esta semana que se había equivocado: “Mucha gente está enfadada con nosotros, se ha generado una crisis de confianza que debemos remediar”.
Efectivamente, pocas horas después de este pronunciamiento se conoció que el sistema de seguridad de la página había sido rediseñado con el propósito de proteger la privacidad de sus 400 millones de usuarios, muchos de los cuales optaron por salirse de la red luego de que su nombre fuera usado sin su consentimiento para promocionar eventos, o de que se falsificara su perfil.
Los incidentes de este tipo se vienen registrando desde el año pasado, pero en ese entonces Zuckerberg respondió a las críticas: “la privacidad ya no es una norma social” y por lo tanto, “si una persona no quiere que se sepa algo de su vida, lo mejor es que no lo cuente en Facebook. Ni siquiera a sus amigos”. Estas frases desataron una interminable discusión sobre la privacidad y los derechos de autor en la internet que hoy sigue más vigente que nunca.
Katitza Rodríguez, una de las directivas de la ONG Electronic Privacy Information, que se dedica a defender los derechos de privacidad en los nuevos medios, cree que las redes sociales tienen muchas ventajas, como facilitar el manejo de la información de una manera descentralizada, y no deben satanizarse. Pero advierte de la importancia de que cada sitio sea claro con sus usuarios con respecto a la manera como se va a manejar el contenido que cada uno publica, para evitar inconvenientes.
Justamente fue este el problema que tuvo Facebook al establecer una política de privacidad deficiente y además compleja, que lo único que logró fue facilitar el intercambio de información sensible, como las fotografías, entre millones de personas.
Por eso, Zuckerberg y sus asesores se vieron obligados a simplificar el panel de control para que cada persona pueda determinar qué tipo de información comparte con las tres grandes categorías de usuarios de la red social: los amigos, los amigos de los amigos y todos los inscritos en Facebook (ver recuadro “Nueva política de privacidad”).
De hecho, muchos de estos controles ya existían, pero eran imposibles de encontrar en el laberinto de permisos que se debía recorrer hasta desactivar opciones como, por ejemplo, que la información sólo pudiera ser vista por los de la lista de amigos o que en el perfil no fuera obligatorio incluir ciertos datos.
Zuckerberg aseguró que lo que intentan con esta medida de rediseño es lograr que el sistema sea sencillo. Sin embargo, advirtió que “Facebook nunca ha funcionado para que uno se dé de alta y sólo su red de amigos pueda acceder a su información personal”. Debido a esto las normas de privacidad no regirán para todos, cada usuario se encargará de hacer que éstas sean más flexibles o más estrictas de acuerdo con sus necesidades.
El tiempo dirá si esta nueva fórmula realmente funciona o si, como lo vaticinan algunos expertos en nuevas tecnologías, la privacidad siempre se verá vulnerada en el mundo de las redes sociales.
Víctimas de la red social
La gran cantidad de usuarios que tiene Facebook ha hecho casi imposible evitar que a través de esta red social se cometan delitos o acciones inapropiadas. En México, por ejemplo, las autoridades han detectado la planeación de varios secuestros a través de esta página, y para los famosos estar en ella se ha convertido en un terrible dolor de cabeza.
El principal problema que enfrentan personalidades como Paris Hilton, el presidente de EE. UU., Barack Obama, o el actor Brad Pitt es el robo de su identidad. Cada vez es más frecuente que otros creen su perfil y se hagan pasar por ellos para promover causas falsas a su nombre —como le ocurrió a la modelo colombiana Claudia Bahamón—, estafar e incluso hacer daño a otras personas, solicitándoles dinero o citándolos, por ejemplo, a falsos castings de modelaje.
Ante esta incómoda situación, muchos famosos han optado por abandonar Facebook o por evitar ingresar en esta red social.
Nueva política de privacidad
– Una página controlará los contenidos que se hayan añadido en el pasado y se vayan a agregar en el futuro.
– Con uno o dos clics del ratón se controlará la configuración del perfil.
– Habrá un panel de control en el que se verá qué información se comparte con quién: amigos, amigos de amigos o todos los usuarios.
– El directorio básico no puede volverse privado. Pero éste sólo incluirá: nombre, foto de perfil, género y red de adscripción.
– A través de otra página, el usuario podrá restringir qué información comparte con otros motores de búsqueda.
– Por primera vez se permite desconectar aplicaciones de otras empresas. Sólo se podrán usar las de Facebook y no Farmville o Guerras de Zombies, entre otras.
– Con una lista de bloqueados, ya existente, el usuario puede desaparecer de la red a aquellas personas con las que no quiera compartir información.