Tiempo antes de que la perra Laika fuera enviada a la estación espacial soviética Sputnik II, o de que Neil Amstrong partiera la historia espacial al ser documentado como el primer humano en pisar la Luna, los cohetes hidráulicos ya habían cumplido una misión en la Tierra. Aunque nunca fueron tripulados, estas naves, impulsadas por agua y aire, constituyeron uno de los pasos más elementales que alguna vez dio el estudio de la propulsión.
En Colombia, un país rezagado por los avances mundiales de la astronáutica, existen grupos de investigación que ante la ausencia de recursos y tecnología sofisticada, se han especializado en el estudio de los también llamados “cohetes de agua” y han llegado hasta las aulas de los colegios y de las universidades con la misión de promover la apropiación de la física y la astronomía, tratando hacer de las ciencias, un asunto divertido.
Marco Pirateque, un ingeniero catastral y geodesta, es uno de ellos. Desde hace ocho años se interesó en el tema y actualmente hace parte de la Comisión Colombiana de Cohetería y Astronáutica (también conocida como C3), un grupo de investigación independiente que ha instruido a cerca de 2.500 jóvenes de colegios públicos y privados, impartiendo cursos de cohetería hidráulica, en los que, como dice, “el único riesgo que se corre es el de quedar mojado”.
La Universidad Nacional no ha sido ajena a esta clase de actividades. En 2006 se fundó el Grupo de Investigación en Propulsión y Cohetería (Gipcun), que integró la labor de algunos trabajos previos de estudiantes y profesores en el área de la propulsión. De hecho, el Gipcun, en compañía de Maloka y del Planetario Distrital, organizó el fin de semana pasado las primeras olimpiadas de cohetería, en las que participaron 26 colegios de Bogotá aplicando un modelo de cohete hidráulico, elaborado con botellas plásticas y diseñado por Jaxa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial.
Saulo Gómez, un ingeniero mecánico perteneciente al Gipcun y quien coordinó el evento, cree que además de que los cohetes para algunos sean una goma, también desarrollan la creatividad y el ingenio. Según él, la mejor forma para entender las Leyes de Newton.