Las impresionantes escenas de pueblos enteros sumergidos bajo el agua, y que nunca más volverán a ser habitados, llevaron al presidente Juan Manuel Santos a pensar en la creación de nuevos municipios para reubicar en lugares seguros a los más de dos millones de personas damnificadas por la ola invernal en el país.
“El senador Juan Lozano ha dicho que se debe pensar en grande en estas cosas y creo que debemos pensar muy en grande, incluso, buscando la creación prácticamente de nuevas ciudades”, dijo Santos el fin de semana.
Cuánto tiempo duraría la implementación de este ambicioso plan y qué costo tendría son apenas dos preguntas sin respuestas, pero la idea ronda la cabeza del Primer Mandatario, quien a toda costa busca salvar vidas humanas, como lo recalcó el 7 de diciembre al anunciar la declaratoria de la emergencia económica, social y ecológica a causa del invierno.
No más ayer los noticieros de radio y televisión daban cuenta de una evacuación y, de contera, la desaparición del mapa del municipio nortesantandereano de Gramalote, fundado el 27 de noviembre de 1857. Los 3.000 habitantes en su casco urbano, dominados por el pánico, huyeron hacia Cúcuta, Santiago y El Zulia para salvar sus vidas ante la amenaza de una avalancha que empezó a anunciarse agrietando las calles de la población (donde colapsaron 290 viviendas) y la carretera que los une con Cúcuta. En minutos, el Cerro de la Cruz se desplomó como un castillo de naipes. “Tal como está previsto, en cualquier instante Gramalote puede desaparecer”, dijo Gustavo Velandia, defensor del Pueblo del municipio.
“Mano, nos toca irnos a hacer una nueva vida”, le dijo a un periodista un anónimo y maduro hombre con rostro de desconcierto e incertidumbre por su futuro, mientras viajaba prácticamente izado en la parte trasera de un campero en marcha.
Otra emergencia, también provocada por los derrumbes, se registró ayer en la Vía Panamericana a la altura del municipio de Rosas, Cauca, cuya bancada quedó destruida en más de 200 metros, dejando incomunicado el sur del país.
“…la Carretera Panamericana del sur, la que va hacia Pasto y Ecuador, tiene graves fallas y es la única vía que une al suroccidente y al país con el sur, y en este momento no tenemos comunicación por carretera con Nariño y Ecuador. Arreglarla en el ala sur es de primerísima prioridad”, subrayó el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, designado por el presidente Santos como ‘padrino’ del departamento.
Pero no sólo los deslizamientos de tierra y derrumbes provocaron tragedias ayer. En Cali, la creciente del río Cauca invadió varias poblaciones ribereñas en la zona posterior del dique que protege a la capital vallecaucana de inundaciones.
En Juanchito, por ejemplo, cien habitantes fueron evacuados en lanchas luego de que sus viviendas fueran devoradas por las aguas del Cauca.
Ante tanta tragedia, el Gobierno emitió ayer otro decreto ordenando la suspensión del cobro del servicio de energía y gas para las familias damnificadas.
El ministro de Minas, Carlos Rodado, precisó que la medida regirá mientras dure la emergencia y que cobijará a las familias que tienen sus viviendas bajo el agua o que han sufrido por el desbordamiento de ríos o quebradas. Además, reveló que se expedirá un decreto más para agilizar la venta del 10% de Ecopetrol, y obtener así más recursos para atender una emergencia que cuesta $10 billones.
Entre tanto, los colombianos siguieron solidarizándose con los damnificados y en una maratónica jornada de la Teletón se recaudaron más de $5 mil millones para ayudar a los 2’121.894 afectados por la ola invernal (ver nota anexa).