Más de 30 fechas internacionales realizó Fonseca en su gira Gratitour. Visitó Estados Unidos, Venezuela, Ecuador, México y Canadá, entre muchos otros países, y en todos sus canciones se escucharon como himnos representantes de las nuevas músicas de Colombia.
Esos aplausos en distintas latitudes hicieron que el artista colombiano pensara en hacer un registró de su puesta en escena. Esa idea se consolidó el 15 de agosto pasado, cuando se grabó en CD y en DVD su disco Live Bogotá.
Ya lleva un tiempo en el mercado su nuevo álbum… ¿cuál ha sido la respuesta del público?
Hemos recibido buen reporte de ventas y el movimiento del DVD ha sido muy positivo. Los comentarios en las comunidades en internet, que es el filtro en el que uno empieza a recibir el fadeback chévere, han sido muy buenos. Hacer un DVD es un rollo muy complejo y es como hacer croché, porque es grabar un disco de una sola pasada y después el proceso es tratar de dejarlo lo más pulido posible.
Cuando usted va a comprar un disco en concierto de uno de sus artistas favoritos, ¿qué es lo que quiere encontrar en ese trabajo?
Pensé mucho en eso. Me gusta sorprenderme con versiones, con cambios leves dentro de las canciones que conozco y por eso me aventuré a hacerles arreglos acústicos a algunas introducciones. Me gusta mucho ver lo que está pasando en escena y si hay un solo de guitarra, quiero que el foco esté en el protagonista. Cuando estaba haciendo este trabajo pensé mucho en el público y de ahí la inclusión de las pantallas.
En su carrera usted ha hecho que su pinta y la parafernalia artística estén en sintonía con la música. ¿Para Fonseca la música es un concepto que incluye más que sonido?
Eso ha ido pasando con el tiempo. Antes trataba de hacerlo tanto que ahora lo veo y no me gusta. Un poco pasó con el video de Magangué, pero la ventaja que tenemos los artistas es que nos podemos ir encontrando. Hoy me gusta la sobriedad y de ahí los tonos oscuros, pero me parece llamativo el contraste de eso con el acordeón y la alegría que puede despertar nuestra música.
La música y la imagen en este DVD están trabajadas tecnológicamente, es decir que están envenenadas, como se dice en los estudios de grabación, ¿por qué se determinó que eso era necesario?
Envenenamos la parte visual porque teníamos ocho cámaras a nuestra disposición y para hacer la edición teníamos múltiples posibilidades. Queríamos darle una textura distinta a la imagen y por eso empleamos filtros especiales. En cuanto a la edición musical, también hicimos un trabajo particular porque todos los micrófonos estuvieron abiertos durante la grabación y eso nos representó limpiar bastante los canales de audio. Además teníamos 16 micrófonos exclusivos para el público.
¿En este show qué tanto estaba cuadrado y qué tanto fue espontáneo?
Yo siempre tengo un repertorio cuadrado y ensayado con el orden de las canciones. La noche anterior hicimos un ensayo general para ver en qué partes del concierto se lucía más cual instrumento. Siempre teníamos una guía, pero hubo mucho de calentura del momento y de improvisación. De hecho, el tema Gratitud que para mí es tan importante, terminó quedando en los extras.
En el año 2010 tuvo colaboraciones importantes con Willie Colón y el Cholo Valderrama, entre otros, ¿cómo fue eso?
Sin querer queriendo terminé haciendo colaboraciones muy folclóricas. Nunca me imaginé cantar con el Cholo Valderrama. Lo conozco hace como cuatro años y fue magnífico hacer ese tema con él. Con Juan Fernando Velasco fue muy chévere también porque participé en un disco de pasillos ecuatorianos y fue una invitación para que las nuevas generaciones de ese país conocieran algo de sus raíces.
Su música parte del Caribe y llega al pop, ¿por qué las manifestaciones caribeñas han opacado a los demás estilos de nuestro folclor?
Creo que tienen un elemento contundente y es la sabrosura. El acordeón es un instrumento que llama mucho la atención por fuera. A mí me pasa en giras internacionales que la gente se queda asombrada mirándolo, pero creo que el Pacífico está resurgiendo y eso hace que nuestra música tenga un sabor un poco más independiente de aquí en adelante.