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“Hay que jubilar a Ronald McDonald”

ONG acusa al famoso payaso de promover la obesidad infantil.

05 de abril de 2010 - 06:17 p. m.
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A pesar de que durante casi 50 años Ronald McDonald, el payaso insignia de la cadena de hamburguesas McDonald’s, se ha esforzado por sacarles una sonrisa a los niños visitando hospitales, colegios y fundaciones para enfermos de cáncer o víctimas de la violencia, su labor cada vez se asocia más con la epidemia de obesidad infantil que afecta a 300 millones de menores en el mundo.

Molestos y con la esperanza de remediar esta situación un grupo de médicos, maestros y padres de familia se unieron para protestar por lo paradójico que resultan los mensaje que promueve este payaso, quien al tiempo que busca conquistar el corazón de los niños y hacerlos pasar un rato agradable, promociona una alimentación hipercalórica y nada saludable que contribuye a desarrollar enfermedades como la diabetes.

La ONG estadounidense Corporate Accountability International, famosa por liderar campañas y acciones legales en contra de personajes que promueven hábitos que afectan la salud, como el camello de los cigarrillos Camel, es la encargada de enfilar esfuerzos para jubilar a uno de los payasos más populares de la historia. A través de su página de internet (www.stopcorporateabuse.org) y de voluntarios que recorren los barrios y centros comerciales está recaudando firmas para exigir que Ronald McDonald desaparezca.

Lenard I. Lesser, médico e investigador de la U. de California (EE.UU.) y uno de los abanderados de esta causa, asegura que “es deplorable para un doctor pedirles a sus pacientes que lleven una alimentación balanceada, si en los corredores de los hospitales está Ronald McDonald promoviendo un menú a base de hamburguesas, gaseosas y papas fritas”.

A esta  postura se suma la de maestros como Rebecca Coolidge, profesora de primaria de una escuela pública de San Francisco, quien asegura que los payasos y profesores son figuras en las que los niños confían, por eso, “utilizar un personaje como Ronald McDonald para promocionar comida rápida es una estrategia de mercadeo que explota esa confianza”.

Al conocer estos pronunciamientos y el movimiento que se está gestando y que cada vez cobra mayor fuerza, pues amenaza con atravesar las fronteras de Estados Unidos, la multinacional de hamburguesas publicó un comunicado en el que rechaza estas críticas, destaca las numerosas obras benéficas que ha realizado la Fundación Ronald McDonald en favor de los niños, especialmente de aquellos con enfermedades graves, y asegura que “su querido embajador seguirá realizando la labor extraordinaria que lo ha caracterizado desde su aparición en 1963”.

La discusión hasta ahora comienza. Médicos, profesores y padres todavía tienen un largo camino por recorrer hasta lograr demostrar la veracidad de sus argumentos y convencer a la cadena de hamburguesas más grande del mundo que llegó la hora, como lo advierte Michele Simon, uno de los líderes de la ONG Corporate Accountability International, “de pensar en el bienestar de las nuevas generaciones y no sólo en la economía”.

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