En el 2002, Mathis Wackernagel y William Rees, ambos expertos en medio ambiente, calcularon la tasa a la que devoramos los recursos naturales. Un concepto que bautizaron como “huella ecológica”.
Sabemos que en 1961 los 3.000 millones de personas que habitaban el planeta consumían tan sólo la mitad de los recursos totales que ofrecía el ecosistema global. Pero esa balanza comenzó a alterarse a un ritmo frenético. Para 1986, ya usurpábamos toda la producción de la tierra y si las proyecciones demográficas se cumplen, en 2050 la empresa humana exigirá los recursos equivalentes a dos planetas.
Hemos dejado de lado el precio ecológico de nuestras acciones y ahora la naturaleza está pasando la factura. Una de ellas es la pérdida de biodiversidad: la tasa actual de extinción de especies es 100 veces superior a la tasa natural.
Aprovechando que hoy 22 de mayo es el Día Internacional de la Biodiversidad, presentamos 22 sencillas ideas para ayudar a conservar sano el planeta.
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