Roberto Gómez Bolaños no en vano se llamó Chespirito (en alusión al vate inglés William Shakespeare), en el desarrollo de su carrera se dedica, además de la escritura, a la composición musical y a la poesía, una actividad que además fortaleció con el estudio de las formas clásicas, las mismas que además de adornar sus letras fueron objeto de representación en su tradicional programa homónimo de sketches cómicos.