La diferencia, por ahora, es que las autoridades locales de India decidieron dar un tratamiento de choque para revivir a una ciudad paralizada y para ello consideran la creación de un “impuesto a los trancones”.
Se trata de un esquema en el que se cobrarían 150 rupias, poco más de 6.000 pesos colombianos, a los conductores de vehículos particulares o motos que quieran ingresar a las zonas más congestionadas de la ciudad. Una de ellas, el centro histórico. Un modelo que sigue el ejemplo de ciudades como Singapur, Londres, Roma o Milán, que lo adoptaron en la década del setenta, con muy buenos resultados en todas ellas.
“Esto nos va a ayudar a reducir la congestión al motivar a las personas a usar el transporte público”, señaló a la prensa K.S. Mehra. Los camiones pagarán una tarifa más alta.
Al igual que en Bogotá, el rápido crecimiento económico de la ciudad, la expansión de la clase media que llevó a un incremento en el número de vehículos por habitante, así como el lento desarrollo de los sistemas de transporte público, generaron parálisis en las calles.
Pero no todos están seguros de que el “impuesto a los trancones” sea la solución. Robin Hickman, experto de la Universidad de Londres, cree que implementar un sistema como este es extremadamente difícil y lo mejor sería considerar un alza en el precio de la gasolina a la par con una mayor inversión en el transporte público.