La habilidad de hacer varias cosas al mismo tiempo es asombrosa en quienes nacieron en la era digital. Sin embargo, han comenzado a salir a la luz estudios que evidencian que la internet mata la capacidad de reflexión y fomenta los errores y el aprendizaje superficial.
El investigador estadounidense Nicholas Carr es uno de los promotores de esta teoría, que ha desarrollado en varios libros, y según la cual los estímulos provenientes de la red han llevado a incrementar la actividad del área del cerebro encargada de la memoria a corto plazo y la toma de decisiones, permitiendo actuar de manera más rápida pero sin prestarle la suficiente atención a lo que se está haciendo.
“El cerebro es muy sensible a los avances tecnológicos y la web ha aumentado la lectura insustancial y el pensamiento distraído”. A esta tesis de Carr le han salido fuertes contradictores, como el investigador británico Andrew Burn, quien asegura que todavía es apresurado determinar el impacto de la internet en las conexiones neuronales, ya que lo que sucede con estos circuitos mientras se navega es similar a lo que pasa cada vez que se aprende algo nuevo.