Después de más de 20 años de trabajo como psicóloga empresarial y líder de los llamados focus group, mediante los cuales se busca precisar las preferencias de los consumidores, Claudia Jiménez comprobó que es posible potenciar al máximo la creatividad de los ejecutivos de mercadeo a través de un escenario diferente al de la oficina, donde se sientan completamente libres y distensionados.
Así nació, hace tan sólo seis meses, Punto Cero, un lugar diseñado para estimular la creación de ideas novedosas a través de espacios grandes, con pocos muebles y en el que se puede escribir en cualquier parte: en las paredes, en las mesas o puertas. En esta inmensa casona, ubicada en la calle 77 con carrera 12A, en Bogotá, hay un salón de acuerdo a las necesidades de cada empresa.
Jiménez, por ejemplo, descubrió que a los ejecutivos de hoy les fascina cocinar y que esta actividad, además, es un motor que enciende su creatividad. Por eso, en Punto Cero hay una amplia y moderna cocina para quienes busquen inspirarse mientras preparan un delicioso platillo y un pequeño bar en el que pueden debatir propuestas acompañadas de un par de tragos.
“Muchas veces lo que quieren es simplemente distensionarse, quitarse la corbata, remangarse la camisa y dejar que fluyan las ideas”, cuenta Jiménez. Pero para que esto realmente funcione, advierte, los colores del lugar deben ser neutros y la decoración muy urbana.
El éxito que ha tenido Punto Cero con empresarios de reconocidas compañías, como Alpina, Diageo, Coca Cola y Colombina, entre otras, entusiasmó tanto a Jiménez que ya está pensando en inaugurar espacios como éste por toda Latinoamérica. “Actualmente, asegura Jiménez, los ejecutivos sólo tienen dos lugares en donde reunirse para trabajar en equipo: sus oficinas y los salones de algún hotel o club. Pero estos últimos despiertan las ganas de comer y no el entusiasmo por poner la mente a producir”.
Así que Punto Cero es esa tercera posibilidad que ahora tienen los empresarios para poner a volar su imaginación.