La naturaleza parece tomar partido en el enfrentamiento entre el presidente Juan Manuel Santos y el dirigente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, Juan Martín Caicedo Ferrer, con la emergencia que se vive en el Alto de La Línea y que tendrá incomunicado al puerto de Buenaventura con el interior del país, por lo menos hasta el fin de semana.
Si bien el ministro de Transporte, Germán Cardona, planteó como solución temporal utilizar la vía a Manizales, esta alternativa se convirtió en un detonante para cerca de 120 camioneros que rechazaron el plan de contingencia y amenazaron con bloquear otras vías para obtener una solución inmediata. Los transportadores sostienen que la vía alterna tiene muchas curvas y es angosta, lo que genera dificultad para transitar, y por eso le pidieron al Gobierno que les permita pasar por La Línea, ya que por el espacio habilitado cabe una tractomula.
Sin embargo, el ministro les respondió que “no hay el menor riesgo de que permita el paso de los vehículos, ya que la vibración podría aumentar el daño y se podría generar una tragedia”. El problema es tan delicado, como ya lo había anunciado Cardona, que decidió trasladar su despacho a Armenia, para estar más cerca del sitio de la emergencia.
A la preocupación de los transportadores se suma la del presidente ejecutivo de las empresas de carga agremiadas en Colfecar, Jaime Sorzano, quien en una carta al ministro rechazó la opción de transitar por la vía Fresno-Letras-Manizales, por considerar que no es apta para el desplazamiento vehicular de transporte pesado y, mucho menos, de tractomulas, dada la inestabilidad geológica y las especificaciones físicas. Sorzano recalcó que al apelar a esta solución se podría incurrir eventualmente en problemas mayores, de llegar a colapsar también esta carretera.
Por su parte, el gobernador de Caldas, Mario Aristizábal Muñoz, señaló que hay una serie de puntos críticos que podrían verse afectados por el peso de las tractomulas si las lluvias continúan.
Los ingenieros que evaluaron la gravedad del cierre en La Línea señalaron que, de acuerdo con el análisis topográfico, los arreglos definitivos podrían atenderse con la construcción de un muro en concreto con cimentación profunda o un muro escalonado en gaviones. Cualquiera de las dos alternativas demorará más de un mes, es decir, el país entrará a la temporada navideña con una de sus principales arterias viales funcionando a medias. El ministro Cardona señaló que “lo de La Línea está difícil, pero no imposible de solucionar. Habrá paso el fin de semana, si el tiempo ayuda”.
La situación que se vive en el corredor a Buenaventura, por el cual se mueven 120 mil toneladas diarias de mercancías, prendió de nuevo las alarmas sobre el retraso vial del país. Además, abre la discusión sobre la necesidad de iniciar nuevos proyectos que le permitan al sector productivo tener una alternativa para movilizar sus productos.
Uno de estos corredores se iniciaría en la Orinoquia, atravesaría el centro del país por Villavicencio, para llegar al Pacífico, sin tener que ascender el tortuoso Alto de La Línea. Este proyecto tendrá que ser desengavetado para ponerlo a consideración del Gobierno, lo mismo que el programa de recuperación del ferrocarril, el cual podría tener una vía similar en trocha ancha por ese sector.
Pero la situación vial del país es tan crítica que hay nueve carreteras más cerradas. Entre ellas se encuentran Medellín-Ciudad Bolívar y Medellín-Puerto Berrío, en Antioquia; la Vía de la Cordialidad, en Atlántico; Belén-Paz del Río, en Boyacá; Malagana-Mahates, en Bolívar; Manizales-Chinchiná, en Caldas; Cota-Suba y La Vega-Villeta, en Cundinamarca, y Candelaria-La Plata-Laberinto, en Huila.
La falta de mantenimiento en las carreteras, denunciada por el gremio de la ingeniería, que reclama que se incluya en las licitaciones de obra pública, le costará al país $10 mil millones diarios, de acuerdo con Colfecar.
Las cifras rojas que deja el cierre de la Línea (infografía)