Según este estudio el consumo de nicotina en edades tempranas puede tener consecuencia neurobiológicas a largo plazo como desórdenes de humor, depresión y trastornos de ansiedad. Los investigadores llegaron a esta conclusión luego de comprobar estos efectos en roedores jóvenes. Para ello inyectaron nicotina a un grupo de ratas adolescentes dos veces al día durante 15 días.
Después sometieron a los animales a una serie de experimentos y encontraron cambios en su conducta y síntomas de ansiedad. Por su parte, los roedores adultos que fueron expuestos al mismo régimen de nicotina no mostraron cambios.
Después de presentar los resultados, ayer en una rueda de prensa, Bolaños alertó a la comunidad médica de los efectos tóxicos que puede producir la nicotina en varias regiones cerebrales, especialmente durante la adolescencia.