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La educación, motor de desarrollo para La Guajira

Son más de 17 mil jóvenes formados quienes hacen parte de la nueva generación de líderes que trabajarán por la región. Conoce algunas de sus historias a continuación.

24 de noviembre de 2019 - 10:00 a. m.
Uberlinda Mendoza, Lina Rodríguez y Breinner Llamas. / Cortesía
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“Mi vida cambió desde que entré a Cerrejón. Yo vengo de un hogar bastante humilde, mis padres trabajaban en una tienda en el mercado. Doy gracias a Dios todos los días por la oportunidad de trabajar en esta empresa, que me ha ayudado a salir adelante con mi familia: padres, hermanos e hijos. Probablemente si yo no hubiese entrado aquí, mis hijos no estuviesen estudiando las carreras que ellos realmente querían estudiar y en las universidades en las que están. Yo estoy cumpliendo un sueño”. Las palabras de Uberlinda Mendoza, oriunda de Riohacha, en La Guajira, son claras. Ella está vinculada con Cerrejón desde hace más de treinta años y con su trabajo pudo cambiar la vida de sus padres, ayudar a su hermano menor a estudiar una carrera universitaria y formar a sus hijos.

Lina Rodríguez es una de las hijas de Uberlinda, a quien llama con cariño como “su reina”. Cursa octavo semestre de Medicina, es una joven dedicada y con muchas ganas de salir adelante. Se destaca por tener uno de los mejores promedios de la universidad en la que estudia: 4,55. Quiere especializarse en Otorrinolaringología o en Cardiología y sueña con ser una de las mejores profesionales de la salud del país: “Para mí, el auxilio de Cerrejón ha sido muy grande, porque gracias a este pude estudiar Medicina en una universidad privada. Tengo más hermanos que también están estudiando, mis papás han podido hacer de todos nosotros profesionales. Queremos poder retribuir todo esto a nuestra tierra, La Guajira”.

Breinner Llamas es oriundo de San Juan, municipio ubicado al sur de La Guajira. Tiene 22 años y desde niño ha tenido una habilidad especial para las matemáticas; por eso decidió estudiar Ingeniería eléctrica. Es egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, ha sido beneficiario de los auxilios universitarios durante toda su carrera y, por su buen promedio académico, obtuvo la Beca Excelencia Cerrejón: “Mi papá siempre nos mostró la oportunidad que teníamos de estudiar la carrera que quisiéramos por los beneficios de la empresa, además nos contó que si nos iba bien podíamos participar en las becas excelencia. Siempre con mi hermano Cristian, quien estudia Ingeniería civil en la Universidad Eafit, pensamos cómo podríamos retribuir por todo lo que estábamos recibiendo; por eso nos esforzamos por ser los mejores académicamente: los dos hemos ganado becas excelencia”.

Breinner cuenta que la unión familiar tuvo una importante influencia en su buen rendimiento y el de su hermano: “En la universidad me iba bien, pero había días duros. El respaldo de mi familia, las palabras de aliento de mis padres fueron muy valiosas siempre. Cuando uno se encuentra lejos, en ciudades grandes que tienen niveles educativos más avanzados y uno viene de su pueblo, en los primeros semestres es más duro. Me tocó prepararme más, pero siempre en mi familia encontré las fuerzas para tener buenos resultados”.

Su padre, Javier Llamas, inició como operador de camión en Cerrejón y hoy hace parte del equipo de instructores que apoya la formación de los aprendices del SENA de equipos mineros. Tiene tres hijos, de los que se siente muy orgulloso, y agradece a la empresa por todos los logros que ha tenido en su ámbito familiar: “Lo más bonito ha sido verlos a ellos realizados como buenos profesionales. Los auxilios son una gran ayuda. Sin ellos no podríamos soportar la carga económica de la educación de nuestros hijos. Yo tengo tres hijos. El mayor está en Francia, gracias a estos beneficios; Breinner ahora trabaja en una gran empresa, con oportunidades enormes de crecimiento, y mi hija menor está en el colegio”.

El camino para que muchos jóvenes como Lina, Breinner y Cristian construyan un mejor futuro es la educación, por eso a lo largo de su historia, en conjunto con sus sindicatos, Cerrejón ha logrado construir beneficios que permiten que los hijos de sus trabajadores puedan acceder a una formación de calidad, para mejorar sus condiciones de vida y poder así transformar positivamente a La Guajira y el país.

La misión de Cerrejón es generar valor social y para eso produce carbón. En línea con este propósito, en los últimos treinta años, la empresa ha invertido más de $211.000 millones en auxilios educativos y becas para los trabajadores y sus hijos, lo que ha permitido contribuir al cumplimiento de más de 17.000 sueños educativos, de niños, jóvenes y adultos en su mayoría provenientes de La Guajira, quienes tienen la esperanza de retribuirle a su región lo que han recibido, para lograr aportar al crecimiento y desarrollo de su departamento.

 

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