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La fuerza del corazón

Las vidas de Alexandra Bustos, Luz Marina Carrillo y Viviana Trujillo se unieron luego de sus trágicas experiencias. Su dolor se convirtió en la herramienta para ayudar a los demás.

09 de septiembre de 2009 - 05:00 p. m.
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Cuando Luz Marina Trujillo estaba a punto de quitarse la vida sintió una fuerza inexplicable que la hizo desistir y llenarse de valor para superar la depresión que la agobiaba desde hacía varios años. El dolor fruto del rechazo social, la soledad y el abuso sexual del que fue víctima cuando era niña desencadenó esta enfermedad mental en su adultez.

No podía concentrarse en el trabajo, sufría ataques de pánico que a veces le impedían respirar, se sentía muy nerviosa y lloraba por cualquier cosa. A veces no era ni siquiera capaz de levantarse de la cama. Durante mucho tiempo trató de aguantar esta situación y de salir adelante, pero cuando estuvo al borde de la muerte descubrió que lo que tenía era más poderoso que ella y que debía solicitar ayuda médica.

Estos síntomas también los experimentó Viviana Trujillo, una joven psicóloga que decidió compartir una época de su vida con la persona equivocada. Hoy, después de haberse recuperado, cuenta con tranquilidad que las fijaciones sexuales de su ex pareja y las presiones a las que la sometía la llevaron a la depresión. A pesar de ser una mujer atractiva y exitosa creía que no podría vivir sin aquel hombre. Por eso, accedió a hacer cosas que repudiaba como ir a bares swingers y tolerar comportamientos sexuales con los cuales no estaba de acuerdo.

Esta situación la atormentaba todo el tiempo, se le escurrían las lágrimas mientras estaba sentada en su consultorio, le dolía el alma. Finalmente, logró llenarse de fortaleza y tomar la decisión más acertada de su vida: volver a empezar sola y al lado de las personas que realmente la aman.

Este mismo tesón lo tuvo Alexandra Bustos, a quien la presión académica de la carrera de medicina la condujo a una crisis que terminó en una depresión severa. En medio del tratamiento, que a veces parecía no surtirle efecto y de la desesperación de no poder seguir adelante con sus actividades cotidianas, conoció a la abogada Luz Mariana Carrillo y a la psicóloga Viviana Trujillo.

Las tres compartieron sus traumáticas experiencias, se apoyaron mutuamente durante el proceso de recuperación y entablaron una amistad que se consolidó cuando decidieron crear la Fundación Unidos contra la Depresión, mediante la cual ayudan a las personas que como ellas sufren esta enfermedad.

Para brindar una atención integral invitaron a unirse a esta iniciativa a un selecto grupo de médicos, psiquiatras, trabajadores sociales y psicólogos que, junto con ellas, acompaña el tratamiento y la recuperación de quienes se encuentran deprimidos. A la Fundación acuden hombres y mujeres de diferentes edades, en su mayoría entre los 24 y 36 años, quienes tienen la oportunidad de programar consultas con los diferentes profesionales y de participar en talleres dirigidos al fortalecimiento mental y espiritual.

Sin embargo, Luz Marina Carrillo, Alexandra Bustos y Viviana Trujillo han descubierto que la ayuda que le pueden brindar a estas personas no es suficiente. En el país la depresión no ha sido incluida como una enfermedad dentro del POS y las incapacidades que se otorgan a los pacientes no son suficientes para que regresen a trabajar recuperados. “Desafortunadamente la mayoría de beneficiarios de la Fundación se han visto obligados a dejar su empleo”. La depresión, sentencian las tres con tristeza, está ganando la batalla.

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