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La luz al final del túnel

Entre aplausos, gritos y un júbilo general, varios mineros salieron este martes de las entrañas de la tierra. Este miércoles sigue la operación.

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A las 11:19 hora chilena bajó en la cápsula “Fénix II” Manuel González Pavez, Manolo, el primer rescatista de la división, el teniente de la Corporación del Cobre (Codelco), quien con su traje y aperos parecía no un astronauta, sino un terranauta. Entre aplausos de los periodistas comenzó el descenso que, según explicaron los encargados, fue a un ritmo lento: el trayecto de 622 metros hasta el lugar en donde aguardaban los 33 atrapados demoró 17 minutos. González fue despedido en la boca del conducto por el presidente Sebastián Piñera, quien le dijo: “Llegó la hora de la verdad, usted esté tranquilo. Mucha suerte, que Dios le acompañe. Lo esperamos de vuelta y que traiga a los mineros de vuelta”.

Casi una hora después la cápsula “Fénix II”, pintada con el tricolor chileno (blanco, azul y rojo) y con esa apariencia de cohete interespacial de los años 60, emergió a las 00:10 del miércoles 13 desde las profundidades de la tierra. A esa hora las sirenas de las estaciones de bomberos y las campanas de las iglesias de todo el país comenzaron a retumbar. Como una triunfal ave Fénix (de ahí su nombre) y ante el silencio absoluto de cerca de 4.000 personas, la gran mayoría de enviados especiales de la prensa de todo el mundo, se vio la figura del primer minero.

Cuando la puerta enrejada se abrió (00:11) y apareció el rostro de Florencio Ávalos, de 30 años, con su uniforme de terranauta y gafas negras, el silencio se convirtió en algarabía. Familiares, periodistas, operarios, el presidente Piñera y la Primera Dama estallaron en gritos de júbilo. Imposible no pensar en Julio Verne y el regreso de la primera expedición que viajó al centro de la tierra.

Lo esperaban su esposa Mónica y sus dos hijos: César (15) y Byron (7). El minero, cuyo viaje por el pozo excavado durante 33 días se demoró apenas 15 minutos y 32 segundos en subir, llevaba las gafas oscuras especiales para evitar que la luz dañara sus ojos y mostraba una gran serenidad, a diferencia de su pequeño hijo Byron, quien rompió en un largo sollozo cuando lo vio. Tal y como había anunciado que era su deseo, el presidente Piñera abrazó al minero con emoción. Ávalos era el segundo en la jerarquía técnica en el grupo de 33 hombres que quedaron atrapados en la mina de cobre. Dejó en las profundidades a su hermano menor, Renán, de 29 años.

El ministro de Salud, Jaime Mañalic, lo acompañó hasta una camilla y fue conducido hasta un pequeño contenedor cercano al punto donde la cápsula alcanzó la superficie para ser sometido a un primer análisis médico.

Los rescatistas

“Ya la tierra sufre sus dolores de parto porque está a punto de parir a 33 hijos”, aseguró Nelly Bugueño, madre del minero Víctor Zamora, que esperaba ansiosa que fuera el turno de su hijo para salir de nuevo a la superficie. Sin quitarle la mirada a la plataforma por donde emergían los atrapados, Nelly observó cómo la cápsula era de nuevo introducida por el ducto de 66 cm de diámetro y bajaba 700 metros.

Esta vez el turno fue para el sargento Roberto Ríos Seguel, quien con el cabo primero de la Armada Patricio Roblero y el sargento segundo Cristián Bugueño completaron el grupo de cuatro especialistas elegidos por las autoridades chilenas para la operación San Lorenzo.

Estos hombres fueron seleccionados por formación profesional, experiencia y por sus especiales capacidades en el manejo de situaciones extremas de confinamiento. Dos de ellos son submarinistas y buzos tácticos, fueron entrenados durante los últimos días para manejar problemas de salud y hasta ataques de pánico y ansiedad. “Estamos listos, preparados incluso para tratar un infarto al miocardio”, explicó uno de los rescatistas.

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Casi media hora después, “Fénix II” hizo su aparición otra vez. Sirenas, gritos, risas, lágrimas… Era Mario Sepúlveda, el electricista de 39 años. Lo esperaba en la plataforma su esposa, Elvira Valdivia. Mario fue quien apareció como portavoz de los 33 mineros en el primer video que se grabó en la mina.

A diferencia de Ávalos, Sepúlveda salió dando gritos y haciendo gala de muy buen humor: “¡Viva Chile, gracias!” y de una bolsa sacó varios pedazos de roca que entregó a todos los ministros que lo esperaban. Abrazó a su esposa y al presidente Piñera, y al ministro de Minas, Laurence Golborne, le dijo: “¡Buena jefazo!”.

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A continuación siguieron los más débiles, es decir, quienes presentaron algún problema de salud contingente o crónico (como hipertensión y diabetes). Al final, serán los más fuertes. Y el último, lo que habría decidido él mismo, el topógrafo Luis Urzúa, de 54 años, 2 hijos, quien era el jefe de las faenas y estaba a cargo del grupo cuando ocurrió el accidente. Urzúa mandó un mensaje diciendo que “el capitán del barco es el último que abandona el navío”.

Antes de que iniciara la delicada operación, cuando los 33 mineros estaban a punto de asomarse a la nueva vida que les deparará el mundo desde este miércoles, los familiares recibían, con actitud casi religiosa, los souvenirs que cada uno de los sobrevivientes —del que será sin duda el drama del año—, les iban enviando desde el fondo de la mina por el “cordón umbilical” o “tubo-mail” que los mantuvo conectados con la superficie durante su involuntario cautiverio.

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El mundo pendiente

También llegaban mensajes de los presidentes de todas partes del mundo. Barack Obama afirmó que rezaba por el éxito del rescate. “Nuestros pensamientos y oraciones acompañan a los mineros, sus familias y los valientes hombres y mujeres que han estado trabajando tan arduamente para rescatarlos”. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de igual manera, se pronunció: “Ya es cuestión de algunas horas para ver a esos 33 hermanos chilenos rescatados, les enviamos desde acá un saludo muy especial de todos los colombianos”.

A partir de este jueves, cuando el rescate termine —según fuentes extraoficiales el rescate sería suspendido a las 5 de la mañana y se reanudaría en la noche de este miércoles— la mina tendría un gran futuro, pues en su interior se podría encontrar oro e incluso piensan en el turismo. Aunque los rescatistas negaron la existencia de oro, familiares y quienes participan de la operación vieron trozos de roca con el mineral, obtenidos durante los trabajos de perforación. “No hemos encontrado ni un gramo de oro”, sostuvo enfático el jefe del equipo de rescate, Andre Sougarret, ejecutivo de la estatal Codelco.

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Las recomendaciones del psicólogo

En diálogo con El Espectador, el psicólogo encargado de los 33 mineros durante el encierro, Alberto Iturra, reveló las últimas recomendaciones que dio al grupo:“Deben dedicar al menos 25 días al descanso total.

Cuando hay cansancio y agotamiento, la tolerancia disminuye y la sensibilidad aumenta”.“No tomen ninguna decisión importante para sus vidas durante los próximos 15 días. Necesitan ubicarse en la realidad primero”.“Dosifiquen y distribuyan el tiempo entre la familia, la recreación, el trabajo y el descanso. Es necesario que reorganicen sus rutinas”.“No se apuren en lo sexual. Dejen que el tiempo vaya haciendo que las cosas funcionen y no pretendan recuperar el tiempo perdido; éste ya se perdió”.

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