A pesar de que la gran mayoría del dióxido de carbono que se aglutina en la atmósfera terrestre provenga de los países industrializados del hemisferio norte, el calentamiento global no distingue entre regiones. De acuerdo con el estudio internacional difundido por la revista especializada Fish and Fisheries, los sectores pesqueros de Colombia y Perú podrían ser de los primeros en los que el cambio climático se presentaría con cara de verdugo.
De acuerdo con la investigación, promovida por el Centro Mundial de Pesca y en la que se estudiaron 132 países considerados vulnerables al cambio climático, el aumento de la temperatura del planeta provocará una serie de consecuencias devastadoras para el año 2050: destrucción de arrecifes, crecimiento en el número de tormentas costeras e irrupción de agua marina en ecosistemas de agua dulce.
El cambio climático también afectará la economía y la dieta de las zonas costeras. Según lo proyectado por los expertos, el desequilibrio en las corrientes marítimas alejará de las costas del norte de Suramérica y algunas de África y Asia sardinas, anchoas y otras especies similares que componen mercados fuertes de exportación en estos países.
Lo más preocupante de esta historia es que para los países a los que el estudio identificó como los más vulnerables, como el nuestro, el pescado representa el 27% del consumo proteínico de la población, una situación que indica, por si fuera poco, riesgo de desnutrición.
El informe deja ver algunas de las posibles salidas que pueden remediar los angustiosos pronósticos. Sugiere a países como Colombia y Perú adoptar una mejor gestión de los recursos planificando los posibles contratiempos del futuro.
Sin embargo, los casos colombiano y peruano no recibirían la colaboración extranjera necesaria para frenar el problema, porque según datos que arroja el informe, hay países de ingresos económicos más bajos que se convertirían en la prioridad.